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Vida y Educación (Life and Education)

Vida y Educación is a large NGO with more than 70 employees, dedicated to informal education. Among its projects are several that serve street kids and youth.

Proyect Cruz del Sur works with the hardest-core kids: delinquents, fugitives from state-run shelters, and kids that other NGOs can’t serve. Outreach is tough: if educators see 100 of these kids in the street, perhaps 50 will talk with them and 20 will join the program. In addition, these kids move around the city freely, and keep no schedules, limiting staff’s ability to maintain close relations.

Today Vida y Educación’s shelter had been replaced with an “emergency house,” where kids can stay for a brief time while working on a particular goal: family reunification, signing a lease, etc. Also interesting are “welcoming families,” trained to accept street kids into their homes for less than 10 days while the kids work out problems with their own families or with the state.

Another program trains kids from state shelters in life skills. Government shelters do little to prepare teens for life on their own, so many end up on the street at 18.

All of these programs are complemented with literacy training, vocational education, hygiene, personal relations, and reflection. Social workers also try to re-connect kids with their families, or at least with people in “the last place you lived where you felt good.” The kids often reject this work, but staff insist, and it has had good results. They have found that when families see that someone else is interested in their kids, they mirror that interest.

Vida y Educación had found that the educators who connect best with the kids (“hippies” and other young people with an alternative lifestyle) are often the worst to work with the state, the courts, or the shelters. So, they train the squares to work with street kids and the hippies to clean themselves up to meet with judges. Over-employment also wreaks havok on human resources; insufficient salaries mean that everyone works another job, and many staff burn out quickly.


Vida y Educación
Blanes 879
CP 11300 - Montevideo - Uruguay

Telefono al : 598-2-4126776
Celular (movil) : 598299694152
FAX al : 59824081072

Juan Pablo Monteverde
vye@chasque.apc.org

In 2008, VyE sent us the following update on their work:

Presentación

En 1971 un grupo de jóvenes de los Scouts Católicos del Uruguay iniciaron una experiencia de vida comunitaria comprometiéndose con la atención educativa de los niños de la calle. Así nació “La Frontera” en una chacra cercana a Pando, a 30 km. de Montevideo.

Durante 18 años vivieron en ella más de trescientos niños y jóvenes sin hogar, en un ambiente acogedor que les permitió crecer y desarrollar sus proyectos personales.

En 1989, un núcleo de educadores constituyeron la asociación civil “Vida y Educación”, iniciándose una nueva etapa.

Hoy, la historia de “La Frontera” continúa en Montevideo y en Barros Blancos, con adolescentes y jóvenes que asumen con protagonismo sus proyectos personales, se preparan para una vida autónoma, para conformar sus propias familias, para integrarse al mundo del trabajo, y conociendo sus derechos y responsabilidades, integrarse como ciudadanos a la historia de nuestro país.

Nuevas actividades y programas fueron surgiendo como respuesta a necesidades concretas de la infancia y adolescencia más vulnerada en sus derechos: los niños y niñas en la calle, los jóvenes que egresan de hogares gubernamentales y no gubernamentales, los adolescentes infractores y privados de libertad, las madres adolescentes y las adolescentes embarazadas, los adolescentes y jóvenes que no estudian ni trabajan.


Nuestra misión

Construir con los niños, adolescentes y jóvenes espacios de ciudadanía y proyectos alternativos para acceder al desarrollo máximo de sus posibilidades y derechos, y a la inserción constructiva en la vida social, política, cultural y económica del país.


Nuestros objetivos

o El desarrollo de actividades educativas tendientes a la promoción y defensa de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.
o El estudio de la situación de la infancia y adolescencia en el Uruguay y la sistematización y propuesta de modelos alternativos de atención.
o La formación de actores sociales comprometidas con la problemática de la infancia y la adolescencia

ESTRUCTURA
Nuestra estructura

VIDA Y EDUCACION está integrada por profesionales, educadores y trabajadores sociales que actúan en el área de la atención a la niñez y la adolescencia en situación de vulnerabilidad y riesgo social.

El gobierno de la institución es ejercido por una Asamblea General que se reúne anualmente en forma ordinaria y elige la Comisión Directiva, integrada por 7 miembros. Asesoran a la Comisión Directiva un Equipo de Gestión, un Equipo de Formación y un Consejo Consultivo.
La Comisión Directiva está integrada por: Ing. John Miles (Presidente), Cdor. Carlos Cagnola (Secretario), José Pizzorno, Miguel Angel Maciel, Sergio Gutiérrez, José María Marisquirena y Marcos Zarzavidjian. Suplente: Alberto Brusa.

Un Director designado por la Comisión Directiva ejerce el gerenciamiento general y trabaja en equipo con la Directora Adjunta, el Reponsable de Administración y los Coordinadores de Programas que se estructuran en torno a cuatro áreas de acción: 1) Derechos y Ciudadanía, 2) Autonomía y Protagonismo, 3) Territorio y Capital Social, y 4) Niño, Familia y Comunidad. Cada programa es desarrollado por un equipo de trabajo multidisciplinario, dirigido por un Coordinador y asesorado por un Supervisor educativo.

La Dirección está integrada por el Dr. Juan Pablo Monteverde y la Directora Adjunta Magister Norma Peralta.

MARCO REFERENCIAL
Nuestro marco referencial:

Adoptamos como marco referencial para nuestra actuación la Buena Noticia del Evangelio, los principios pedagógicos del Scoutismo y la Convención Internacional sobre los Derechos de los Niños.

Nuestro proyecto pedagógico:

Fundamentamos nuestro accionar en
_ una concepción del mundo: como una invitación permanente al pensamiento crítico y la acción transformadora;
_ una concepción del hombre: como un ser capaz de asumirse como sujeto, protagonista de su historia y de la Historia;
_ y una concepción de la educación: en la que educar es crear espacios para que el niño, el adolescente o el joven emprenda él mismo la construcción de su ser en términos individuales y sociales.

La diversidad de los programas de Vida y Educación a través de su historia dejan ver un conjunto de pilares pedagógicos comunes a todos ellos:

_ La educación por la acción: se aprende -se crece- viviendo experiencias significativas.
_ La educación por la comunicación y el sentido comunitario: crecemos a través de los otros, de relaciones interpersonales fortalecedoras: entre pares, en el vínculo entre niño y adulto.
_ La educación por la responsabilidad: somos responsables y artífices de nuestra propia vida, hacemos uso de la libertad, experimentamos nuestra autonomía, elaboramos nuestros proyectos personales.
_ La educación de la ciudadanía: conocemos nuestros derechos, hacemos uso de ellos, aprendemos nuestros deberes, nos insertamos críticamente en el mundo.
_ La educación de lo trascendente: damos un sentido a nuestra vida, asumimos y defendemos valores personales y comunitarios.

Concebimos nuestro trabajo educativo como UN PUENTE:

_ En uno de sus extremos, está el "encuentro": una demanda, un pedido, una derivación, un encuentro casual en la calle o una convocatoria. Encuentro con las situaciones particulares -personalísimas y tan diferentes, tan difíciles y tan conflictivas- de los niños, adolescentes y jóvenes con los que trabajamos. Encuentro que no es solamente con la situación, sino con la persona del niño/adolescente/joven.

_ En la otra extremidad del puente, la despedida, el egreso, la partida, la autonomía, la desvinculación del niño/adolescente/joven de nuestros programas: la inserción a un mundo y un entorno que sigue siendo tan difícil y complejo como el inicial, de una persona cuya formación no está acabada. Es el final de una etapa definida a veces por los plazos que nos damos, por las edades que nos fijamos atender, por la voluntariedad de los propios niños y jóvenes.

_ Y en el medio, el caminar sobre el puente: un proceso con un recorrido deliberadamente limitado, durante el cual el niño / el adolescente/ el joven habrá adquirido un conjunto de instrumentos, herramientas, habilidades para vivir su vida actual y para su futuro, adquisiciones siempre diferentes para cada uno, y siempre a través de procesos también diferentes, personalizados, al ritmo de cada uno, proceso en el cual hay responsabilidades compartidas y diferentes para el propio sujeto, el educador, el equipo educativo, la institución, la familia y el entorno inmediato.

Pero este puente no está aislado: está colocado en un entorno social, familiar, institucional, cultural, económico y político determinado, pero susceptible de cambio y transformación.

Y nuestra institución, sus programas y sus proyectos, encara su trabajo "arriba" del puente, en el mano a mano y el vínculo con el niño y el joven, pero también en el "entorno" del puente, construyendo, articulando, haciendo alianzas, modificando, proponiendo, denunciando, demandando, controlando.

El encuentro entre educador y educando es un encuentro entre dos, que son particularmente distintos, pero que juegan en un mismo escenario, un mismo juego, que permite un conocimiento recíproco -siempre asimétrico- y se establece la confianza mutua a partir de la cual se establece el diálogo.

El educador no juzga, no absuelve, no culpa, no pregunta por pecados, no rehabilita, no readapta, no reeduca. EL educador reprende, critica, alienta, persuade, previene, propone, esclarece, discute, reclama, indaga e intenta, por sobre todas las cosas, pensar con el joven en un orden en el que se haya inscripto, que le ha tocado vivir y padecer, pero del cual, a esta altura, es responsable en parte de su mantenimiento.

El educador debe abrir un espacio, con paciencia de orfebre. Debe encontrar la brecha que se abra y que lo invite a entrar a la vida del joven. ¿Entrar para qué? Para ayudarlo a pensar, para ayudarlo a discernir su propia vida.


Quiénes son los participantes de nuestros programas

Anualmente participan entre trescientos y cuatrocientos niños, adolescentes y jóvenes que tienen entre 15 y 20 años de edad y que han visto vulnerados sus derechos por diversas situaciones: abandono familiar y social, niños y adolescentes en situación de calle, adolescentes y jóvenes internados en hogares públicos o privados en proceso de egreso institucional, adolescentes embarazadas y madres adolescentes, adolescentes en conflicto con la ley penal.

understanding social services for street kids in Latin America


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