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Bosconia -- Fundación Servicio Juvenil

Tal vez el programa modelo y pionero para gamines en el mundo, Bosconia fue fundado por el Padre Javier de Nicoló en Bogotá en los año 1960, cuando la mayoría de los paises latinoamericanos ni conocían los problemas de los niños de la calle. Ahora, Bosconia tiene sedes en Bogotá, Cali, Buenaventura, y Medellín, donde sirve varios miles de niños y jóvenes. Shine a light conoció Bosconia de Cali, y este ensayo tiene que ver con aquella sede, pero la metodología es bastante igual en todo Colombia.

Porque Bosconia era el modelo para casi todos programas salesianos, y muchos otros proyectos a favor de los gamines, se reconocerá el modelo: “operación amistad” en la calle, un patio, un proceso de adaptación a una ciudad de los niños, y un programa intenso de educación y capacitación vocacional.

En Cali, es difícil impulsionar la salida de la calle: es una ciudad con un clima muy bueno, donde se puede dormir en aire libre todo el año, y donde hay muchos restaurantes abiertos donde medigar y pedir comida. También, la gente es muy dádiva, y hay grandes grupos de estudiantes, religiosos, y evangélicos que salen a la calle para repartir comida. En la calle, el gamín puede encontrar todo lo que quiere: comida y compañía, pero también libertad, sexo, y droga. ¿Por qué buscar otra vida?

El trabajo de los educadores de calle, y del patio, es motivar esta salida. Lo hacen a través de vínculos afectivos, sueños del futuro, y promesas de una vida mejor. En el patio, los niños se canalizan en tres grupos: los que irán a la institución, los que pueden volver directamente a sus familias, y los que nunca se irán de la calle. Bosconia brinda servicios diferentes a los tres grupos.

En Colombia, la guerra civil ha lanzado muchos niños campesinos a las calles urbanas -- con miedo de las guerrillas o de las autodefensas (guerrilla de derecha), campesinos huyen a las ciudades grandes, y sus hijos se encuentran en las calles. Para niños campesinos-refugiados, Bosconia-Cali tiene una finca, donde pueden volver a arraigarse en el campo. Los muchachos urbanos van a una casa más urbana.

Las técnicas de socialización y disciplina en Bosconia son muy efectivas -- espantosamente efectivas, de verdad. Depende de un muy buen entendimiento de la psicología infanto-juvenil y una buena manipulación del deseo.

Por ejemplo, en el patio, hay una piscina. El primer día que el niño llegue al patio, puede entrar drogado, y no tiene que bañarse antes de echarse en la piscina. En la salida, los educadores le dicen, “Muy bien. Pero si quieres volver mañana, debes llegar sin droga en la cabeza.” El día siguiente, el niño viene drogado, y no se le permite entrar. Él se enoja, arroja piedras contra el edificio, y se va. Pero, en tres días, todos vuelven -- sin droga en la cabeza.

Al igual, cuando llegan a la casa, los niños no quieren limpiar sus habitaciones. En medio de un partido de fútbol, un educador dice, “quiero cinco voluntarios para limpiar el dormitorio,” y unos dos o tres chicos vienen a ayudar. Dos horas más tarde, con todos los chicos presente, el educador invita a los voluntarios para tomar una gaseosa, o para comer un helado, y los demás tienen envidia. El día siguiente, el educador pide ayuda con el dormitorio -- todos vienen a limpiarlo, y después piden gaseosa. El educador explica que son voluntarios, y no hay nada. Este proceso sigue por unas semanas; de vez en cuando hay gaseosa o confite o helado, pero otros días no. Y después de unas semanas, los chicos limpian su habitación por su propia cuenta.

Igualmente, los niños vienen a la casa y no quieren estudiar. Hay muchas salidas escolares (de estudiar biología al lado de un rio, astronomía en el planetario), y sólo los niños que estudian pueden asistir. Siempre, los nuevos, que no se han ingresado en el colegio (el ingreso es voluntario), intentan esconderse en el bus, para ir con los demás. Los educadores bajan no sólo el niño que no estudia, sino todos. Dentro de poco, entre la presión de sus pares y el deseo de salir a conocer, todos niños se meten en la escuela.

Hay talleres de capacitación, como en todos programas salesianos. En Cali, se propuso hacer de los talleres un gran fuente de ingresos, pero era un cargo para los muchachos, y se hizo poco rentable. “Hemos trabajado toda la vida, y queremos ser niños por un momento,” dijieron a los directores, y ahora, los talleres tienen fines educativos.

Los educadores de calle son investigadores, también. Cada tres meses, hacen un censo de la población de calle, y han visto un aumento drámatico de población callejera en los últimos años. En Diciembre de 2001, hubo 1240 niños y 78 niñas viviendo en las calles de Cali, un aumento de 30% sobre las cifras de 1999. Bosconia también investiga el éxito de sus egresados, y ha conprobado que 65-70% de los graduados están bien -- trabajando, viviendo con familias, esposas, hijos, et cétera.

Bosconia recibe 40% de sus finanzas del ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), algo de la solidaridad internacional, unos pesos de vender el trabajo (educativo) de los talleres, y mucho de los pobres de la comunidad. “Los que tienen menos, dan más.”

Fundación Servicio Juvenil -- Bosconia
Carlos Adolfo Posso, Director, Cali

Calle 39 #3-40
Cali, Valle
Colombia

57 2 448 7741

bosconia@emcali.net.co o funserjuv@emcali.net.co

En Bogotá

Cra 30 #78-12
Bogotá, Colombia

57 1 630 2187


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