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Centro de Información y Educación para la Prevención del Abuso de Drogas (CEDRO)

El gran tamaño de CEDRO le permite brindar muy buenos servicios integrales para niños marginales y sus familias. Trabaja en los pueblos jóvenes, las quintas (barrios urbanos decaídos), y en la calle.

Como su nombre lo indica, CEDRO inció con la prevención de abuso de drogas, pero en 1990, CEDRO se dió cuenta del fracaso de los hogares encerrados del estado peruano -- un fracaso que lanzó a muchos niños y niñas a la calle para abusar de las drogas. Lamentablemente, su crítica y sus investigaciones no cambiaron la política del estado, y así CEDRO se decidió a crear sus propios hogares modelos. Ahora tiene 3 casas en Lima y tres más en el Amazonas (CEDRO trabaja en todo el país). Como se quería, los hogares nuevos han sido un modelo exitoso, con el 40% de los niños saliendo a una vida indepiendiente y 40% volviendo a sus familias. Sólo entre el 15-20% vuelven a la calle. Se sienten orgullosos de algunos éxitos obtenidos individualmente; incluso hay un campeón olímpico en Taekwondo!

El trabajo más dramático de CEDRO se realiza en las “quintas,” comunidades marginales urbanas ubicadas en el centro histórico de Lima. Las casas coloniales en el centro ya decaen de modo triste pero pintoresco: los techos se han caido, pero las paredes y escaleras quedan, y la pintura permite una vista de las paredes de adobe. Dentro de las habitaciones y salas de baile de la vieja aristocracia, viven refugiados del campo y otras familias pobrísimas.

En las quintas se sufre por haber mucho tráfico de droga (bazuko), violencia, y pandillaje. No hay agua ni alcantarillado. Las familias se descomponen y así los niños van a la calle.

En este contexto, CEDRO enseña a la comunidad que tiene recursos, y promueve el trabajo de líderes comunitarios. En unas quintas, han tenido muchísimo éxito. Hay proyectos de:

  1. Hay hombres y mujeres que trabajan en la construcción y saben cómo hacer baños, cocinas, y tuberías. CEDRO les ayuda a mobilizarse y encontrar las herramientas (tubos, estufas, inodoros) para construir una estructura sanitaria comunitaria.
  2. Hay mujeres que saben artesanía. CEDRO les brinda el orgullo de poder enseñar estas capacidades a sus compañeros y a sus hijos. Después, les ayuda a comercializar la artesanía, lo que les provee un buen ingreso para las familias. Esta artesanía incluye la comida típica, que se puede vender en ferias y mercados (por lo que también se enseña sobre buena nutrición).
  3. Unas madres saben leer y gustan de la lectura (Lima tiene una buena cultura del libro). CEDRO ha arreglado donativas de libros y ha capacitado a estas mujeres en alfabetización. Después, con la ayuda de unos voluntarios de la universidad, este comité de madres enseña sus hijos a leer y hacen reforzamiento escolar. También administran pequeñas bibliotecas comunitarias y fomentan la lectura por placer.
  4. Hay un gran problema en el manejo del tiempo libre. Por aburrimiento y asco, los jóvenes se comprometen con las pandillas. Así, CEDRO capacita jóvenes y adultos como maestos de tiempo libre, y promueve la danza, el fútbol, y las artesanías. También hay un club de lectura de los jóvenes. Actualmente, en las quintas donde trabaja CEDRO, casi no hay pandillaje.

Todo este trabajo sucede en espacios al aire libre -- las salas de comer o de bailar de las viejas mansiones. Así, los padres saben que sus hijos están seguros, y pueden aprender de los demás. También se fomenta un sentido de comunidad.

CEDRO también trabaja con niños y niñas que ya viven en la calle. En un comienzo, el programa se llamaba “de piraña a delfín” (“piraña” es el modismo para un niño callejero y violento), pero se vio que este nombre sólo aumentó la identidad de “piraña.” Este nombre entusiasmaba a los educadores pero no ayudó mucho a los niños, así que decidieron cambiarlo.

Las casas están en barrios populares de Lima, y ahora sirven a 75 niños y niñas entre 7-18 años. Los niños siempre vienen por voluntad -- no pueden venir juzgados por los cortes -- y pueden salir cuando quieren. Se ve que los que están, quieren estar.

Cada casa tiene tres educadores y una trabajadora social para fomentar enlaces con la familia. Las tres casas comparten una enfermera, un psicólogo, y profesores de manualidades. Los talleres incluyen tejidos y carpintería. Hay voluntarios internacionales y universidatarios.

CEDRO también trabaja en prevención dentro de los barrios marginales de Lima (los “pueblos jóvenes”). Patrocinas bibliotecas comunitarias, capacita líderes jóvenes para dar refuerzo escolar a los niños, y promueve grupos juveniles. Han visto que este trabajo hace mucho para prevenir el callejerismo y el trabajo precoz.

En los barrios marginales de Chorrillos (un distrito de Lima), CEDRO ha ayudado a la creación de 10 grupos juveniles y su comité coordinador, El Comité de Organizaciones Juveniles. Hay grupos de deportes, tecnología, lectura, género, y política, y han llegado a una buena inserción en la sociedad civil de Chorrillos. También, han atraído la atención del alcalde del distrito por sus trabajos de solidaridad (comedores populares, recojer ropa para niños pobres, etc).

Otras actividades en la comunidad de Chorrillos incluyen talleres y obras de teatro, juegos tradicionales, bailes y fiestas familiares, y capacitación en internet. Muchos de los líderes jóvenes ya asisten a la universidad, pero siempre vuelven para ayudar con los más chicos.

Las lineas de trabajo de CEDRO se integran bien, y niños y jóvenes pueden pasar de un grupo a otro, según sus deseos y necesidades.

CEDRO
Avenida Roca y Bologna #271
San Antonio -- Miraflores
Lima 18, Perú

51 1 446 6682 o 446 7046
fax 51 1 446 0751

Contactos: Mónica Ochoa
Coordinadora Programa Casas Hogares de CEDRO
email: mochoa@cedro.org.pe
 
Diana Ruiz
Asistente Administrativa
email: druiz@cedro.org.pe


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