CASA DE PASAJE
En los años 80, Ana Vasconcelos notó que todos los programas que trabajaban con niños de la calle habían olvidado a las niñas, y fundó la Casa de Passagem para llenar este vacío. Durante mucho tiempo trabajó con niñas de la calle en el centro de la ciudad de Recife, pero en los últimos años la Casa ha reevaluado sus servicios, y ahora es más que todo un programa de prevención del callejerismo orientado a las niñas de las favelas más pobres de la ciudad: Santo Amaro, Casa Amarela, Peixinho, y Campo Grande.
La Casa trabaja a través de la capacitación vocacional y la formación en ciudadanía. Pretende brindar las herramientas necesarias para un buen pasaje por la vida y una buena participación en las actividades de la ciudad.
Las niñas vienen al programa invitadas por sus amigas - la Casa se enorgullece de que sus "educadores" de calle son las mismas niñas participantes, porque quiere decir que ellas están felices de estar allí. Las niñas llegan a una casa de acogida, donde cuentan sus historias personales al equipo profesional y formulan un plan de vida a partir de sus propias necesidades. Ellas saben que será un programa de formación profesional, pero los primeros años parecen ser de formación vocacional: hay grupos de teatro, de música, artesanía, y muchos juegos educativos. Las actividades se desarrollan en horarios complementarios a la jornada escolar y se estimula intensamente el amor por la educación.
Las que lo necesitan, reciben terapia individual o de grupo. También hay un odontólogo y servicio médico, aunque lamentablemente es difícil encontrar un médico que haga el trabajo de forma voluntaria.
El programa siempre se orienta hacia el futuro, y cuando la niña se considera lista, entonces pasa a la próxima etapa: la casa de formación vocacional.
Cuando se habla de capacitación vocacional en la Casa, no se trata de algo abstracto; se forma para el mercado de trabajo de Recife. Dado que el trabajo en la ciudad se concentra en el turismo, la moda y la cultura, los talleres formativos parten de esas áreas. Por ejemplo, hay un gran mercado de muñecas típicas locales, vendidas a los turistas o durante Carnaval (el carnaval de Olinda, cerca de Recife, es uno de los más famosos de Brasil). Las niñas aprenden cómo hacer muñecas, que además de ser una buena actividad, las va insertando en un proceso de preformación para los talleres de moda.
Se habla de talleres de moda, y no de "corte y costura", porque las niñas aprenden todo lo relacionado con el oficio de hacer ropa: desde imaginar una nueva prenda que se convertirá en moda, hasta saber comprar los tejidos y llevar a cabo las tareas relacionadas al "marketing" de las prendas. Así, pueden trabajar profesionalmente en una gran empresa, o pueden también aprovechar su capacitación en la apertura de sus propios talleres de moda.
La cultura local y la cultura de resistencia siempre forman parte de la formación. Así, las alumnas hacen muñecas de Maria Bonita y Lampião, heroína y héroe de una revolución fallida ocurrida en el siglo XIX y aprenden sobre la resistencia del pueblo negro a la opresión. La moda creada también se basa en expresiones de la cultura local y la cultura de Brasil. Esto se vende bien y ayuda a construir una ética de resistencia.
Las jóvenes conforman una cooperativa que tiene contratos con varias empresas y tiendas en la ciudad, y así aprenden las reglas de una vida de trabajadora: los horarios, el control de calidad, etc. También visitan a las empresas y llevan a cabo los contactos necesarios para conseguir un empleo fijo. La Casa tiene una tienda en el mayor centro comercial de Recife, donde las niñas pueden aprender sobre marketing, venta, y administración.
La formación siempre está centrada en el uso del raciocinio, las matemáticas, las relaciones personales, la escritura profesional, y el trabajo en equipo. La Casa no quiere formar un nuevo proletariado, sino unas nuevas relaciones de producción.
Además de su trabajo directo con las niñas, la Casa realiza trabajo comunitario en las cuatro favelas de donde ellas provienen. Pretende construir y fortalecer redes locales en las comunidades - grupos de madres, asociaciones de ciudadanos, grupos de base, etc. La Casa trabaja para mejorar los servicios de salud y saneamiento básico existentes, y orientar a los grupos locales en la recaudación de recursos. Igualmente insiste en que su meta surge de los individuos, pero que debe incluir a toda la colectividad.
Otro proyecto de la Casa es llamado "inclusión digital". El programa tiene una sala de informática y ofrece muchos cursos sobre esta nueva tecnología, capacitando a un grupo de jóvenes para administrar un café digital.
Todas las niñas de la Casa participan en procesos de formación ciudadana a través de una metodología de protagonismo juvenil y multiplicación. Las niñas coordinan clases sobre salud, sexo, relaciones personales, trabajo, y derechos humanos en sus propios barrios, y administran una red de lucha contra la explotación sexual. En los últimos años, también han llevado a cabo una investigación sobre las necesidades de sus comunidades, yendo de puerta en puerta para preguntar a sus vecinos sobre sus vidas. Ahora mismo, hay 40 niñas multiplicadoras en los barrios.
Casa de Passagem
Rua 13 de Maio 55
Santo Amaro, Recife, PE 50500-160
Brasil
55 81 423 3839
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www.casadepassagem.org.br
Contacto: Antônio Correa, Coordinador executivo
antonio@casadepassagem.org.br