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Colegio del Cuerpo

Entre los programas más emocionantes que Shine a light conoce, se debe incluir el Colegio del Cuerpo, una escuela de danza moderna para niños refugiados en Cartagena de Indias.

Hace cinco años, Álvaro Restrepo, un bailarín colombiano que había estudiado con Martha Graham y Merce Cunningham, fundó un grupo piloto. Sr. Restrepo visitó a un barrio muy marginal, donde docenas de miles de personas desplazadas viven en condiciones miserables, y dio un curso en algunos colegios. 480 niños, casi todos los que habían participados, quierían formar parte de este cuerpo de ballet moderno, pues Sr. Restrepo tenía que seleccionar los más capaces y dedicados.

Ahora, los bailarines del grupo piloto son jóvenes, y son bailarines magníficos. Su obra actual, “El alma de las cosas,” se presentó en el Festival Iberoamericano de Teatro, donde hizo sensación. Los jóvenes hicieron sus propias coreografías, basadas en su técnica y en materiales reciclados, y lograron más aplauso que uno pudiera imaginar -- no porque son jóvenes refugiados, porque el público no supo de eso. Recibieron aplauso porque son bonísimos bailarines.

Cuando era pequeño, Álvaro Restrepo trabajó como voluntario en Bosconia, el famoso programa para gamines en Bogotá, y siempre se quedó inquieto por las tragedias de niños excluidos. Después de una carrera como bailarín en Nueva York, volvió a Colombia para “hacer lo que me abuela me había enseñado: hacer el arte y contruir el aspecto sagrado de la vida.” Para niños marginados, la danza podía brindar este aspecto sagrado.

El éxito del grupo piloto conprobó a Álvaro, y a las fundaciones financieras, que danza era una buena herramienta para trabajar con niños marginados. Así, pues, amplificó el programa para ser una verdadera escuela de danza, o mejor, un “colegio del cuerpo.” Colegio tiene el sentido latino, es decir, “una comunidad de personas, revistidas con la misma dignidad.” Con la postura y la dignidad que la danza otorga, se podía transformar la vida. Ahora, cientos de niños y niñas participan.

El Colegio del Cuerpo es una escuela profesional, y habrá estudiantes que salen para formar parte de grandes cuerpos de ballet. Pero el Colegio también fomenta “una nueva noción de riqueza,” y abre la ventana a muchas posibildades fuera del mundo de la danza. La dignidad y respeto que los niños y jóvenes aprenden en la escuela, les permite soñar y salir adelante en el campo que ellos elijan.

Los niños y las niñas ingresan al colegio después de talleres en los colegios del Barrio Nelson Mandela (el barrio donde muchos refugiados viven), o a través de la Red de Solidaridad Social (el programa gobernmental para desplazados). El Colegio reconoce que la danza no es para todos, y que no todos tienen la misma capacidad, entonces selecciona a los más interesados y a los más capaces.

Para un niño refugiado, su cuerpo puede un sitio de vergüenza o terror. La mayoría han visto asesinatos, muchos han padecido violación. En Colombia, las autodefensas (guerrilla de derecha) y las guerrillas intentan controlar el cuerpo mediante reglas de conducta y moda, y las huellas de esta repressión se marcan en el cuerpo. En el campo, una espalda orgullosa o una minifalta coqueta sólo invita la muerte -- más que todo, para las niñas.

La danza libera el cuerpo de las cicatrices de la represión y la opresión. El cuerpo se torna sitio sagrado, y sitio de placer en vez de un sitio de control, y el orgullo se manifiesta en la espalda y el cuello. El Colegio ha descubierto que hablar del pasado o “ventilar” la angustia no sirve tanto como “sublimar la tristeza” en el gozo del baile.

No pensó en trabajar con familias, pero el Colegio ha aprendido que los padres aprovechan de la experiencia tanto como sus hijos. Por ver las sonrisas y la tranquilidad en las caras de sus hijos, los papás borran la desconfianza que tenían de una cosa “frívola” como la danza, y muchos ganan orgullo por los logros de sus hijos. También, cuando los niños presentan sus obras en un sitio de prestigio, sus padres son recibidos con respeto, lo que cambia la vida para toda la familia.

El estudio de danza es impresionante, dentro de un monestario colonial. No hay espejo, “de algún modo, porque no tenemos dinero, pero también para que los niños se sierven de espejos, los unos a los otros.” El niño sirve de espejo para la niña, y el blanco para la negra, lo que fomenta una solidaridad y un comprimiso social.

La clase del primer año empieza en el piso, relajando el cuerpo miembro por miembro, aprendiendo a respirar de nuevo. Niños que eran hiperactivos un momento antes, ahora son tranquilísimos. Álvaro siempre habla; les dice que “están huniendo en el piso,” “viajando por su cuerpo,” “flotando en las cuencas,” “yo veo todos mis organos, tranquilos...”

Cuando empiezan a bailar, Álvaro afirme el error. Un niño que intenta y falla no es regañado. “¿Por qué estamos aquí?” pregunta el maestro. “Para equivocar y aprender,” responde una niña.

En 2007, El Colegio del Cuerpo cumplió 10 años. Álvaro Restrepo nos mandó una reflexión fascinante sobre el aniversario, la que se puede leer aquí.

Para hacer donaciones al Colegio del Cuerpo, si puede seguir este link: 
www.conexioncolombia.com/content/page.jsp?ID=5662


EL COLEGIO DEL CUERPO 
Dirección: Álvaro Restrepo
arestrepo@elcolegiodelcuerpo.org
 
Co-Dirección: Marie France Delieuvin
mfdelieuvin@elcolegiodelcuerp.org
 
Sede:
            Calle Larga # 10 -27
            Getsemaní
            Cartagena de Indias
            Colombia
            Sur América
 
Tel / fax: (57-5) 664 3184 / 660 2443 / 664 9341
 
Página web: www.elcolegiodelcuerpo.org

elpuente@ctgred.net.co
restrepoalvaro@hotmail.com


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