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Instituto Politécnico Tomás Katari

Antes de las revoluciones de Bolívar y San Martín, Tomás Katari promovió una revolución indígena contra el dominio español. Su lucha no tuvo éxito, pero en Potosí y Chuquisaca, se guarda su memoria para mantener la esperanza de los campesinos y los indígenas. Por lo tanto, el Instituto Técnico Tomás Katari (IPTK), una de las ONGs más antiguas de Bolivia, se define por su defensa militante de los derechos de la gente de la tierra, sea en el campo o en la ciudad.

El IPTK tiene unos 22 proyectos para promover el desarrollo de las regiones más pobres de Bolivia, y ha tenido un éxito especial con sus programas de salud comunitaria. Hay dos proyectos que trabajan con la infancia urbana, y este ensayo se concentrará en los mismos; para más información sobre los otros trabajos del IPTK, por favor visite el sitio de Internet, www.iptk.org.bo

El IPTK empezó como una ONG de desarrollo rural, pero con la privatización de las minas y otras industrias del Estado, las familias rurales tuvieron que buscar supervivencia en las ciudades, y el IPTK les acompañó. Notando que las mujeres, los niños, y las niñas era los más vulnerables en este proceso, el IPTK se dedicó a crear alternativas sociales y pedagógicas para ellos. El Cerpi (Centro de recursos pedagógicos integrales), el resultado de este compromiso, es uno de los proyectos más creativos e innovadores con la infancia excluida en Bolivia.

La meta del Cerpi no es diferente de las de otras ONGs bolivianas: apoyar a niños y niñas de barrios marginales en su lucha de inclusión social y escolar, especialmente a través del apoyo escolar. La diferencia queda en los detalles, y especialmente en la intensidad del trabajo. Los talleres pedagógicos del Cerpi -- danza, pintura, deportes, ajedrez -- son sumamente serios; no es simplemente "recreación" sino arte. Los niños y adolescentes pintores se preparan para exhibiciones en galerías y otros espacios artísticos. Las bailarinas aprenden las danzas folklóricas, pero también lo refuerzan con estudios serios de ballet clásico, y su grupo de ballet ha viajado por todo el país y ganado varios premios. Los deportistas practican mucho y compiten en ligas municipales, donde han ganado varios campeonatos. Los talleres no son simplemente "complementarios", sino que forman la columna del proceso pedagógico.

Los resultados se ven en los cuerpos de los chicos. Son de barrios marginales y de familias migrantes y quechua-hablantes, y muchos trabajan en los mercados, el cementerio, o en las calles, pero no tienen la postura de mendigos o pobrecitos. Sus ojos y sus espaldas muestran su orgullo. La idea de ofrecer ballet o ajedrez para niños y niñas de barrios marginales no es incorporarles en el mundo de la elite, sino romper expectativas, mostrar nuevas posibilidades, y educar a los chicos con nuevas herramientas. El ajedrez, por ejemplo, forma parte de un proceso integral de enseñanza de matemáticas, lógica, y ciencia, lo que permite que niños y niñas vayan más allá de los ejercicios en sus tareas.

La misma creatividad se manifiesta en el apoyo escolar. En matemáticas, por ejemplo, los niños y las niñas se tornan investigadores. "¿Cuantas naranjas hay en el Mercado Campesino?" pregunta la educadora, y los estudiantes, sabiendo que no pueden contar cada fruta, tienen que crear un método matemático para encontrar una respuesta. En los estudios de lenguaje, los alumnos son escritores; escriben historias o narrativas, y los publican como libros o revistas.

Los niños y las niñas también se hacen visibles a través de los otros proyectos del IPTK: un grupo de niñitos del kinder, por ejemplo, había aprendido sobre sus derechos, así que presentaron sus conocimientos a través de la emisora de radio de la ONG. Este vínculo con la radio es sólo una de las iniciativas de liderazgo y protagonismo que promueve el Cerpi: la meta no es sólo dar apoyo escolar, sino posibilitar que los niños y las niñas comprendan sus capacidades como líderes: no líderes políticos, sino culturales, comunitarios, deportivos, o intelectuales. El IPTK tiene altas expectativas para los alumnos que participan en sus programas, y por lo general, con razón.

El IPTK también asesora cuatro gremios de niños y niñas trabajadores, ayudándoles con su organización y ofreciendo una escuela móvil (con ayuda de la Escuela Móvil de Bélgica). Los niños y niñas trabajadores pasan mucho tiempo en la calle y la tienen como un referente importante, pero aún viven en las casas de su familia y asisten la escuela, y las escuela móvil les ayuda en todos estos ámbitos.

Otro proyecto del IPTK son los Centros Infantiles Comunitarios, los que brindan atención integral a niños y niñas de 0-6 años de edad. La idea original, cuando los Centros fueron fundados en 1986, era brindar estimulación temprana, nutrición, y atención en salud para un grupo que sufrió altos niveles de mortalidad infantil, desnutrición, y exclusión social. También se imaginaba que un lugar seguro para sus bebés iba a permitir que las mamás buscasen un trabajo con mejores ingresos para su familia. Ahora, los Centros también brindan educación y servicios a las mamás: talleres de planificación familiar y autoestima tanto como un espacio para reflexión sobre sus vidas y su futuro. El IPTK también tiene un hospital de segundo nivel, lo que ha sido importante para atención en salud. Usando al misma metodología en el campo y en los pueblos, el IPTK redujo dramáticamente las tasas de mortalidad infantil, y parece que tiene el mismo resultado en Sucre.

Cuando actualicemos los datos en 2008, aprenidmos que el CERPI ahora es una ONG independiente.

Instituto Politécnico Tomás Katari
Casilla 158
Sucre, Chuiquisaca
Bolivia

Calle Nataniel Aguirre #560
Sucre

646 2447 o 646 1352
fax: 646 2768

Contactos: Iván Ramiro Arancibia Araoz, Director General: iptk@entelnet.bo
Daniela Montellano, Cerpi, danielamontellano@gmail.com

cerpi_iptk@hotmail.com

www.iptk.org.bo


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