Juventud con una Misión -- Ministerio Niños de la Calle
Juventud con una Misión es una entidad evangélica y cristiana, y no tiene vergüenza de decir que su misión es llevar la Palabra de Dios a los niños de la calle. Empezó en 1982, con un grupo de mujeres inquietas, que se juntaban para rezar y pedir orientación de Dios. La líder del grupo era una jóven ex-comunista, Lisbet Buritica, que vio la necesidad de llegar a la calle: No para ayudar a los gamines, sino para cambiarlos. Juventud nunca ha estado de acuerdo con la opinión, ahora de moda en Colombia, que la calle es otra opción de vida, igual a cualquier otra.
Para empezar, las mujeres ayunaban por 40 días, y escribieron sus ideas y sus inspiraciones. Con un compromiso nacido de su plegaria común, salieron a trabajar en la calle. Las mujeres tenían muchas historia y muchas capacidades distintas: Una había sido proxineta de un burdel, otra era secretaria, otra administradora de negocios... Cada viernes, se juntaron para hacer Un centro de investigaciones, pero rezando. Con la ayuda de un misionero norteamericano, Steve Bartel, salieron a conocer a los gamines del Parque Nacional, entonces una parte muy insegura de la ciudad. Repartieron comida y crearon un vínculo afectivo, pero después de unos años, la policía les expulsó.
En 1987, la Misión abrió un centro de día, El Otro Camino y una finca. Desarrollaron un proceso de siete etapas, desde la calle hasta el egreso, que sigue vigente hasta hoy.
Entre las siete etapas, hay una escuela. Muchos niños en el programa pueden asistir a la escuela pública o privada, pero hay unos que no pueden: por comportamiento, edad, inteligencia diferente, disabilidad, o exclusión social. La escuela, con muy pocos estudiantes y muchos maestros, niveliza aquellos niños y les prepara a reintegrarse a la escuela formal. Es una escuela de paso, no una escuela permanente, y puede durar por 1-5 años.
Reunificar familias es una prioridad para Juventud con una Misión, pero es muy difícil, y en pocos casos se ha logrado éxito. Para muchos niños, la Misión es su familia -- y la Misión se compromete a estar con el niño toda la vida.
Según la Misión, los niños son multiplicadores de cariño, compromiso, y cristianismo. Todos han hecho un compromiso a los valores cristianos, entre ellos la solidaridad con los demás, y ellos siguen el camino que viven los educadores. Para lograr este compromiso, el ejemplo de los educadores y tíos es muy importante. Todos son voluntarios. Todos. Ud. no me podría pagar bastante para hacer este trabajo, dice un misionero, pero lo hago gratis. Los niños viven en las casas de los misioneros, y son iguales como sus propios hijos, y los niños reconocen y agradecen este sacrificio.
Juventud con una Misión sirve 120 niños en 7 casas, la mayoría en su escuela o en el centro de día (25 viven en el programa).
Capacitación es muy importante para la Misión, porque hay 8 millones de niños en alto riesgo en Colombia, y nadie puede servir a todos. Cada año hay unos 20 cursos, desde discursos a seminarios de unas semanas, para capacitar líderes evangélicos y no-evangélicos en trabajo con infancia. Los católicos y seculares han quedado muy impresionados con el profesionalismo y el conocimiento de la Misión.
Juventud con una Misión
Steve Bartel, Director o Darren McCream Director de Comunicaciones
Apdo Aereo 59340
Bogotá
Colombia
tel-fax 57 1 213 5496 o 213 5806
streetkids@aol.com
www.colombiastreetkids.org