Proyecto Miguilim es tal vez, el mejor programa gubernamental para niños de la calle en Latinoamérica. Después de una década de trabajo intensivo, una encuesta cuidadosa encontró sólo 520 niños de la calle en Belo Horizonte. De estos, Miguilim ayudó al 70% a salir de la calle. Para una ciudad de 4,500,000 habitantes, la que tenía hasta 40,000 niños callejeros en 1990, estos datos son increíbles.
El nombre "Miguilim" proviene de una novela de João Guimarães Rosa, donde un personaje llamado Miguilim le ofrece a un niño una nueva perspectiva del mundo. Esta es la misión de Miguilim: rescatar otras perspectivas, abrir nuevas alternativas. Los servicios que brinda para lograr esta meta son terapia de familia, educación de calle, programas de arte y circo, hogares, y casas transitorias.
El primer paso del programa se inicia en la calle misma. Treinta educadores se dispersan en 9 equipos para cubrir diferentes zonas. Un equipo trabaja en la noche y los demás de día. El objetivo es construir confianza mediante deportes, juegos, chistes, y conversaciones. Como Axé en Salvador, o Travessia en San Pablo, Miguilim intenta inspirar el deseo de cambio del niño, en este caso, el deseo de vivir de otro modo. Después de esto los educadores proponen a los niños otras alternativas: ¿Te gustaría aprender circo? ¿Hacer arte? ¿Vivir en un hogar? ¿Reconciliarte con tu familia?
Miguilim invita a los niños a un centro de actividades cerca de la estación del ferrocarril (tradicionalmente, un baldío de niños de la calle). Las actividades que allí realizan son:
- una escuela de circo
- trabajo de abalorios (shakiras)
- arte visual
- batería
- música (cantar, guitarra)
- capoeira
- escuela de samba (para carnaval)
- carpintería
- arte reciclado
- baile
- teatro
Las pared del centro de actividades se cubre con arte realizado por los niños."Este espacio es de los niños," dicen los educadores. Los niños no pueden entrar con drogas, pero Miguilim sí les permite entrar drogados. Esto porque en épocas anteriores intentaron una política de cero tolerancia y ningún niño asistió. La idea es enseñar a los niños que son capaces de vivir sin la droga por unas horas. Más adelante, pueden durar mayor tiempo sin la goma o el crack.
Doce trabajadores ayudan a los niños a reintegrarse con sus familias. Sus técnicas son excelentes, pero difíciles de enseñar. Los trabajadores de familia dicen que la cualidad más importante es la humilidad. No supone "saber las soluciones" a los problemas de la familia, sino simplemente catalizar la habilidad de las familias para repensar sus propias situaciones. Es saber que no hay una "verdad absoluta" sobre una familia, y que ningún trabajador social conoce a la familia, mejor que lo que ella conoce de si. Entonces, la tarea es escuchar. Los trabajadores de familia jamás visitarán una familia sin el permiso y la presencia del niño e intentarán estar en silencio, permitiendo que el niño y su familia sean sujetos de su propia reconciliación. Evitarán juzgar o avergonzar, e intentarán construir verdaderos vínculos con las familias.
Este proceso tiene un éxito tremendo. Sin embargo, no todos los niños pueden reconciliarse con sus familias. Para estos niños, Miguilim coordina y monitorea 13 hogares y tres centros de paso, manejados por diversas ONGs que tienen contratos con el gobierno local. (Véase Casa Don Bosco, Circo de Tudo Mundo, Irmão Sol, Menina Dança). Así, cuando un niño está dispuesto a salir de la calle, un educador lo lleva al Centro de Paso, donde puede estar por 90 días para aprender las habilidades básicas para vivir fuera de la calle (higiene, disciplina, modales y convivencia). Los niños en este momento, pueden dejar los centros si quieren; Miguilim ha descubierto que restringir la libertad no sirve a largo plazo. La mayoría de los hogares atiende niños que podrían vivir solos, pero hay uno especial para niños de 0 a 6 años dirigido a hijos de adolescentes de la calle.
La estructura administrativa de Miguilim es un modelo para otros programas. Hacen monitoreo detallado para documentar sus aciertos y fallas. Los funcionarios participan en capacitación constante, conversaciones profesionales y lectura de grupo (cuando Shine a light estuvo presente, un grupo leía un libro de la psicoanalista pos-estructuralista Françoise Doltó).
Miguilim emplea educadores de diversas profesiones: filósofos, historiadores, economistas, teólogos..., todo con el fin de abrir nuevas perspectivas a los niños.
Miguilim no alimenta los niños en la calle, pero sí en los hogares. En su trabajo ha aprendido que los niños de la calle no mueren de hambre: pueden encontrar comida en restaurantes o de parte de personas de buena voluntad. Más interesante aún, algunos niños de la calle han aprendido a sacar provecho de ONGs que les dan comida, en una especie de "profesionalización de la calle". En el pasado, Miguilim abrió un centro de día para niños de la calle, donde podían comer, ducharse, jugar, etcétera, pero se dio cuenta que los niños sólo usaban los servicios para permanecer en la calle y por eso lo cerró.
A pesar de la independencia de Miguilim (opera casi como una ONG), su vínculo con el gobierno ha sido muy útil. Cada mañana, autoridades municipales les envía una lista de los niños encarcelados el día anterior. Si alguno es reconocido por Miguilim, el programa puede abogar por él. Igualmente importante, es que ha encontrado un aliado en la policía. Hay un escuadrón de policías dedicado únicamente a niños de la calle (conformado en 1993 para reducir violaciones de derechos humanos). Este grupo ha aprendido a ayudar a niños de la calle y también, son un modelo de comportamiento para sus colegas. Resulta sorprendente ver las buenas relaciones entre los niños de la calle y los policías; los niños reconocen al escuadrón especial por su uniforme, y parece despertarles confianza.
Con la ayuda de Miguilim, las ONGs de Belo Horizonte han superado el asistencialismo que alimenta la permanencia de los niños en la calle o los mantiene en su condición de "víctima." En la actualidad, Miguilim quiere trabajar con otros sectores de la sociedad civil -- pequeños comerciantes, iglesias, escuelas -- para acabar definitivamente con el callejerismo.
Contactos: Marcio o Marcos Aníbal
Dirección: Rua Mucuri, 24
Floresta
Belo Horizonte, Minas Gerais
Teléfono: 031 3277 4376
miguilim@pbh.gov.br