Niños de los Andes
En 1973, Jaime Jaramillo vio una niña correr a la calle para recoger la caja de una muñeca. Un auto le atropeló y mató. Cuando Jaime fue a ayudarla, vio que la caja que buscaba, estaba vacia.
Sr. Jaramillo no es un profesional de servicios sociales: es un ingienero petrolero. Sin embargo, depués de ver lo que había pasado con aquella niña de la calle, se dedicó su vida a ayudar a los gamines.
En los años que seguían, Jaime descubrió que hubo muchos niños que vivían en las alcantarillas de Bogotá, y porque él practicaba el buceo, se vistió de equipo de scuba y fue a buscarlos en las cloacas de la ciudad. En principio, Papá Jaime y sus patrullas brindaba comida a los niños de las alcantarillas, pero después de un tiempo, se dieron cuenta que no era bastante. En 1988, se fundó Niños de los Andes, y empezaron su trabajo con hogares.
En 2001, Niños de los Andes servía 120 niños en albergues de protección, 1300 en la calle, y otros 400 con brigadas de salud. Su modelo siempre se basa en la patrulla, un grupo de voluntarios que salen a la calle para conocer a los chicos, y para construir un vínculo afectivo. Médicos y enfermeras dan clases y brindan atención médica en la calle, pero la meta es siempre motivar que el niño baya al albergue. Por el trabajo de Niños de los Andes, ahora no hay niños que viven en las alcantarillas, pero censos informales indican que siempre hay 3-5,000 niños (y 20,000 adultos) que viven en las calles de Bogotá.
Más allá de su trabajo con niños en las calles y en los albergues, la Fundación tiene tres misiónes:
- Abogar por los derechos de los niños
- Fortelecer el nucleo familiar
- Sensibilizar a la comunidad
El credo de Niños de los Andes se basa en la capacidad de auto-gestión del ser humano. Así, los niños deben ser actores y sujetos, y también deben aprender su responsibilidad a la comunidad, y deben agradecer lo bueno que han recibido. Igualmente importante es la capacitación: No dar un pez, sino enseñar a pescar. También, la Fundación enseña a valorizar a los derechos humanos, la diferencia, y la diversidad.
En el principio, el modelo de albergue que Jaime Jaramillo propuso no agradó al ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar), porque Niños de los Andes siempre ha tenido niñas y niños en el mismo hogar -- así es más familiar, y ellos aprenden a convivir con el otro género. Sin embargo, ICBF dijo que Niños de los Andes era casi un burdel, y se exigía una gran lucha para mantener un modelo propio. Ahora, el albergue campesino, a una hora de Bogotá, tiene 120 niños y niñas, canchas de futbol, una finca, y una escuela formal.
Voluntarios son esenciales para Niños de los Andes. La Fundación, gracias al carisma y a la dedicación del Sr. Jaramillo, ha ganado mucha atención en los medios, y siempre hay una ola de voluntarios después de una cita en la tele. Voluntarios nacionales, internacionales, y estudiantiles son capacitados, y después salen a la calle con las patrullas. Esto quiere decir que, de vez en cuando, las patrullas llegan a ser de 16 personas. También, muchos estudiantes hacen su práctica en la Fundación, lo que puede ser bueno, pero lo que también requiere mucho tiempo de los profesionales.
Siempre hay capacitación profesional, pero los contactos del Sr. Jaramillo en en mundo de los negocios ayuda mucho. Unos niños han consiguido empleo el las industrias petroleras por la palanca de Papá Jaime. Uno recibió una beca para estudiar tenis en los EEUU, y otros han viajado a Europa.
Niños de los Andes recibe mucha ayuda internacional, y también recauda recursos por unos proyectos nacionales: reciclan cartuchos de imprenta laser, venden galletas, y tienen un coro de gamines (muy bueno) que canta en bodas y fiestas.
Niños de los Andes
Patricia Gonzáles, Director de Difusión
Ricardo Novoa, Director de Programa Calle
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