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Fundación Niñez y Vida

La Fundación Niñez y Vida es una de las ONG más antiguas del Ecuador, con 26 años de servicio a los niños, las niñas, y sus familias. Ahora se distingue por la amplitud de los mismos y la calidad de educación que brinda en los barrios más marginales. Tiene tres lineas de acción: niños, familias, y comunidades.

El trabajo más impresionante de la Fundación está relacionado con la educación temprana y la educación complementaria. La metodología surge de la filosofía de María Montessori, siempre con unos cambios. Todo se basa en tres valores fundamentales:

  • El respeto al proceso natural del niño (se acompaña pero no se impone).
  • La utilización de ambientes de acuerdo a la necesidad real del niño
  • El amor incondicional.

Esta educación ha tenido muy buenos resultados en la prevención del callejerismo, trabajo precoz, y prostitución infantil. También sirve como foco de desarrollo comunitario.

Los centros educacionales se dividen en dos grupos. Unos son más ortodoxos, con maestras profesionales empleadas por la Fundación. Los otros centros son “autogestionados,” donde las maestras son madres y jóvenes de la comunidad; la Fundación les capacita en la metodología educativa y ayuda con la construcción y administración de casas para las escuelas. Este modelo parece ser eficiente y eficaz, y también brinda un buen sueldo para las madres-profesoras.

En los dos tipos de escuela, el método siempre se centra en el niño dentro de sus proceso de desarrollo natural. No se ejerce presión para que crezca de una forma más rápida de lo que él mismo quiere. Así, los centros educativos tiene poca estructura, y más bien hay muchos “rincones” en donde el niño puede aprender a su propio ritmo. Los niños y las niñas aprenden a ser más independientes, despiertan su curiosidad y se hacen protagonistas, porque las maestras son más “observadoras” que “docentes.” Cada niño es acceptado y amado como es, y jamás juzgado.

Esta estructura ligera no quiere decir que las maestras no necesiten capacitación. Su trabajo de observación también es un trabajo de diagnóstico: deben ver cuando hay abuso en la familia, y deben saber los pasos de tratamiento y prevención. Deben saber cómo permitir la independencia y el protagonismo sin dejar a los niños en peligro, y deben ser modelos de buen comportamiento, de curiosidad, y de solidaridad.

Los “rincones” son educacionales, pero no hacen parte de una educación formal. Hay libros infantiles y bloques para construir, pero también hay “rincones de la vida práctica,” donde los niños pueden imitar la vida de sus padres. Tales rincones pueden ser una cocina -- siempre con gas, fuego, y verdadera comida -- una tienda, o la masa de una panadería. Si los padres trabajan en el botadero de basura, el rincón también puede ser un lugar de reciclaje; o si la madre es empleada doméstica, éste puede ser un rincón de limpieza. Los rincones construyen empatía con los papás, pero también les enseñan a los niños que este trabajo puede ser una situación de miseria. Así, se les está motivando a buscar otra vida.

Para los niños mayores y adolescentes, los rincones cambian -- y aquí, la creatividad de la Fundación es sobresaliente. En vez de talleres de capacitación, hay “talleres de experimentación,” en donde se dispone de todas las herramientas de carpintería, o corte y confección, o belleza, o electricidad, pero sin un “maestro” para enseñarles las técnicas “correctas.” Así, pues, todos experimentan y exploran -- aprenden, pero sin perder la curiosidad o la creatividad. Hay educadores presentes para contestar preguntas, pero no dictan clases. [Cuando los visité, pregunté por cuestiones de seguridad, pero resulta que hay pocos accidentes, aún con máquinas de carpintería. Pues se presume de que cuando no hay mucha supervisión, los niños aprenden mejor a cuidarse.]

Las familias siempre son invitadas a conocer los centros educativos, y muchas vienen de manera particular, cuando ven los cambios en sus hijos. Entre las nuevas capacidades de los chicos, se observa una mejor autoestima y en la participación de los padres, se observa que hay mucho menos abuso. Por otro lado, ha disminuído el callejerismo en niños y niñas.

Hay unas ideas muy importantes que están presentes en todos los centros educativos de la Fundación. Por ejemplo, siempre hay tierra y agua en el patio: tierra para mantener el contacto con la naturaleza, y agua, porque los padres ecuatorianos castigan a sus hijos con baños de agua fria. Una piscinita para jugar con barquitos, o para meter las manos y salpicar, quita el miedo al agua.

Igualmente, el uso de voluntarios en la Fundación es excelente: no deben tener mucha capacidad con el español para monitorear a los niños, y el modelo pedagógico es fácil de aprender. Igualmente, los ex-voluntarios han sido una fuente de recursos, pues terminan buscando plata para la Fundación en sus propios países.

La Fundación Niñez y Vida también patrocina trabajo en el botadero de basura, lo que se puede conocer al hacer click aquí.

Fundación Niñez y Vida
Joajuín Pinto 132 y 6 de diciembre sector Mariscal
Quito, Ecuador

(2) 555154 227 419

Contactos: Sonia Pérez, futierra@andinanet.net
Guillermo Ordoñez: guiordol @yahoo.es

http://ninezyvidatdh.org/


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