Pé no Chão (Pie sobre la tierra)
El Grupo Pé no Chão es uno de los proyectos más innovadores y creativos en educación de calle y activismo político, un verdadero modelo para cualquier programa que quiera mejorar su pedagogía callejera. Surgió con la propuesta de reflexionar sobre la pedagogía y la política, e ir más allá de Paulo Freire.
"Pé no Chão" es un dicho de los niños callejeros de Recife cuando ellos piden limosna: "Estoy con los pies sobre la tierra (porque no tienen dinero ni para sandalias), luchando para comprar mi pan de cada día". Pero tener los pies en la tierra también quiere decir tener una práctica fundamentada en la cotidianidad y la realidad social. Así, el nombre capta la parte esencial de la misión del Grupo.
Para partir con los pies sobre la tierra, el Grupo comenzó haciendo la primera investigación profesional sobre niños y niñas callejeros en Recife. Buscando conocer en detalle la vida de los niños, fueron a hablar con las familias de 60 niños que provenían de la favela de Encrucilhada: ¿Por qué abandonaron la casa? ¿Cuál era su horario en la calle? ¿Han vuelto a su casa? ¿Tenían relaciones con algunos parientes? ¿El género era importante?
En este momento (al principio de los años 90), la mayoría de la gente en Recife pensaba que los niños de la calle eran abandonados o huérfanos, por lo que los resultados de la investigación constituyeron una bomba. Descubrieron que el 78% de los niños de la calle tenían fuertes vínculos familiares, y que todos se habían matriculado en la escuela pública en algún momento. Igualmente, el 80% eran abordados por una o varias entidades de servicio social. Esta investigación exigió una nueva orientación de servicios para los niños y niñas de la calle, más destinados hacia la familia y la escuela. El Grupo se dedicó a este programa.
Pé no Chão resolvió no armar nuevas estructuras casas, hogares, centros de día, etc porque su investigación indicó que el trabajo con familias y escuelas iba a ser mucho más eficaz. También sabía que mejorar las condiciones de las favelas y las escuelas de las favelas podría cambiar las estructuras de poder. El grupo siempre ha querido ser un movimiento revolucionario, y no sólo una ONG que ayuda a algunos niños.
Esta propuesta comunitaria constituye la base de la filosofía del grupo, pero su trabajo siempre empieza en la calle. Sin embargo, sus reflexiones teóricas sobre la educación callejera llevan a Pé no Chão más allá de la mayoría de los proyectos que trabajan en la misma propuesta. No postula que la calle en sí es un espacio pedagógico, sino que exige la construcción de una calle digna para educar en todos los sentidos de la palabra. Así, pues, el primer acto de los educadores es limpiar la calle o la plaza, botando la basura en el basurero y limpiando el piso con agua y jabón. Después, arman una gran tienda amarilla (símbolo del sol) y rojo (símbolo de lucha), casi como una tienda de circo, para construir un ambiente callejero pero fuera de la calle. Esta tienda protege del sol y constituye un lugar que pertenece a los niños y niñas si un policía u otro adulto quiere entrar, debe pedirle el permiso a ellos.
Los educadores llegan a la calle con herramientas lúdicas: maletas con juegos y un micro-bus que sirve de ludoteca móbil. Dentro de la tienda, es fácil llegar a nuevas reglas: respeto por los juguetes, no violencia, no droga... También les indican que este espacio es sólo un lugar de tránsito, una salida de la calle hacia otra vida.
La expresión artística, política, y lingüística es la base de todo el trabajo del grupo. Lamentablemente, lograr expresarse es dificilísimo para niños y jóvenes que viven en la calle, porque tienen niveles muy bajos de escolaridad y porque han adquirido un discurso fijo y limitado a raíz de pedir limosna. Los habitantes de la ciudad piensan en ellos como desechables, y así la auto-expresión más fácil para los niños es una representación del concepto de basura que creen ser. La primera tarea de los educadores es romper este espejo para abrir un espacio hacia una nueva identidad.
Pé no Chão hace esta tarea a través de las artes urbanas: hip-hop, grafiti, break-dance, y tambores. También trabaja en artes plásticas que salen de la basura: cuando limpian la calle, siempre se reservan aquellas piezas de basura que pueden ser recicladas y trasnformadas en arte-encontrada. La metáfora es la siguiente: La gente cree que tú eres basura, pero aún la basura no es basura. Tu vida también puede ser una obra de arte!
Los equipos de la calle dividen su labor interpretando dos papeles: educadores y "talleristas". L@s talleristas son expert@s en el arte grafiteros, bailarines de hip-hop, o percusionistas y l@s educadores son pedagog@s profesionales. Mientras l@s talleristas enseñan, l@s educadores observan el ambiente y los niños: ¿Qué impide el buen aprendizaje? ¿Están todos interesados? ¿Todos participan? ¿Hay miedo por la presencia de otros actores en la plaza (policías, comerciantes, vigilantes)? ¿Hay elementos que sirvan para educar en el ambiente local? ¿Cómo se puede leer la calle para enseñar a los chicos sobre su mundo? La calle no es una sala de clase, y esta observación permite el mejor uso del espacio.
Cada día hay un taller diferente: un día de break-dance, otro de grafiti, otro de tambores. L@s educadores siempre participan, pero l@s talleristas solo vienen una o dos veces por semana. Los niños y niñas pueden participar en cuantos talleres quieran.
La filosofía de Paulo Freire está siempre en la base de la pedagogía de Pé no Chão, pero la organización no se limita a la educación popular. El conocimiento auténtico de los niños y l@s talleristas es fundamental, pero este conocimiento siempre debe estar en diálogo con el saber hegemónico y otros saberes de resistencia. Por eso hay un educador, quien será una persona con mayor formación y conciencia del mundo, que permita realizar la conexión entre el saber académico y el ámbito de una educación puramente popular (esta crítica no es tanto de Freire, sino del uso que muchos grupos hace de su filosofía). Un ejemplo de esta práctica está en el rescate de historias de familia los niños investigan sus familias a través de conversaciones con sus padres y a través de un convenio que el grupo tiene con el Movimiento Sin Tierra, que brinda información sobre las zonas campesinas de donde provienen sus familias. En esta investigación, hay un discurso constante entre el conocimiento de la familia, el Movimiento Sin Tierra, la economía política (por qué razón llegó la familia a la ciudad en 1987), la historia cultural (casi todos los niños son negros), y el discurso hegemónico de la "modernización" de Brasil. Los niños aprenden que los africanos más fuertes eran los secuestrados para ser esclavos en América, puesto que tenían genes poderosos y una historia noble. También aprenden cómo integrar su cultura a la cultura urbana del grafiti y el hip-hop.
Con tanta reflexión sobre su propia metodología, es claro que la formación es fundamental para los educadores. Es un equipo pequeño (4 educadores y menos de 10 talleristas), lo que permite un proceso rápido de diseminación de conocimiento, pero también trabajan mucho con Ruas e Praças y el Polo 3 del MNMMR.
Pé no Chão entiende que su educación callejera no es necesariamente una formación profesional: a pesar que algunos de sus graduados son ahora artistas profesionales, músicos, DJs, o educadores en arte en otros programas, éstos serán siempre una minoría. Lo que el Grupo intenta brindar son las herramientas para la felicidad, de manera que sin importar el tipo de trabajo que el niño o la niña tengan en su vida, siempre tendrán la música y la danza para captar la alegría.
Una de las partes más interesantes y creativas de la actuación de Pé no Chão es "El Eco de la Periferia", un proyecto de militancia política y activismo social. El grafiti y hip-hop son vías maravillosas de aprender sobre el contexto global y la vida en otros países (¿Cómo es el rap de Alemania? ¿La población negra estadounidense también está excluida? ¿Qué es la industria mundial de cultura?), y los jóvenes siempre demuestran mucha curiosidad sobre los militantes de otras partes del mundo. Así, cuando ocurre un evento importante en el mundo, l@s niñ@s y jóvenes pueden responder y crear formas de "tomarle el pelo a la sociedad", ("fazer sacanagem", un dicho más parecido al "mamagallismo" colombiano). Es una oportunidad de ser reconocido, de presentar sus obras, y de hacer un espectáculo.
En el último año, ejemplos del Eco de la Periferia incluyeron una manifestación representando muertos frente al consulado italiano cuando la policía italiana mató un joven anarquista, un show de tambores para oponerse al ALCA (Tratado de Libre Comercio), y actos constantes para conmemorar a las víctimas del gobierno o de la sociedad. Los jóvenes militantes también hacen manifestaciones en las escuelas y las universidades, para concientizar a los alumnos y para desconstuir las ideas existentes sobre los niños de la calle.
Las políticas públicas son un campo importante para Pé no Chão, pero el grupo reconoce que no es su fuerte. Ha tenido más éxito con las escuelas, las que piden capacitación del grupo. Sin embargo, el grupo pretende motivar mejores políticas de salud pública y saneamiento básico.
Como Ruas e Praças, Pé no Chão ha desarrollado una buena metodología para trabajar con las familias. Comienza desde una perspectiva que puede parecer extraña para muchos educadores de familia: los padres son aliados en la lucha por sus hijos, y no recipientes de servicios. El problema de cómo capacitar a los padres para ser mejor aliados se resuelve a través de un proceso paralelo a la educación de los hijos. Cuando los niños pasean por la playa, los padres van la siguiente semana. Cuando los niños comienzan a aprender a leer, los educadores también alfabetizan a los padres y a las madres. Los padres siempre son invitados a la calle para conocer las obras artísticas de sus hijos, y para reconocer que los chicos tienen potencial.
Pé no Chão está actualmente en el proceso de sistematizar y formalizar su pedagogía, con el objetivo de ser un mejor modelo para otros programas. Su narrativa anual para 2004 está disponible aquí (download de 22MB)
Grupo de Apoio Mútuo Pé no Chão
Avenida Guararapes 86 SL 802
Santo Antônio, Recife, PE 50010 000
81 3424 6077
Contacto: Jocimar Borges, penochao@terra.com.br