sal.jpgstars.giflighthouse.jpg
space.gif
space.gif

RUAS E PRAÇAS (Calles y plazas)

Entre los mejores programas de educación de calle, se debe incluir dos de Recife: Ruas e Praças y Pé no Chão. Los dos surgen del Movimento Nacional de Meninos e Meninas de Rua, y son modelos para la educación callejera en todo Brasil.

Ruas e Praças comenzó en 1987, cuando la municipalidad propuso un nuevo "Proyecto Alternativo" para los niños de la calle, particularmente para atender a los chicos que trabajaban de vendedores y mendigos en los semáforos. La ciudad contrató a un grupo de educadores jóvenes que llegaron a tener un fuerte vínculo con los niños en muy poco tiempo. Lamentablemente, la municipalidad cortó los fondos del programa y acabó con el Proyecto Alternativo, ya que los educadores dejaron de tener una estructura que les permitiera continuar con su trabajo.

Sin embargo, con o sin estructura, los educadores sentían un fuerte compromiso con los muchachos callejeros y decidieron seguir adelante. Dada la escasez del dinero, iban al parque con juguetes pedagógicos (rompecabezas, juegos de mesa, juegos de memoria) y se apropiaban de la calle como espacio educativo. Estos educadores provenían de las favelas al igual que los chicos de las calles, circunstancia que generó una fuerte relación entre ellos pero que también debilitó la calidad educativa. Los educadores no estaban capacitados para alfabetizar o enseñar matemáticas, y la grave situación de sus familias les llevaba a ser siempre requeridos por ellas.

En 1989, con la ayuda de una fundación alemana, Ruas e Praças pudo empezar a pagar salarios. También obtuvo una sede y comenzó a capacitar a los educadores. Se formaron en los derechos de la infancia -una idea nueva para Brasil a finales de la década de los 80- y en el área pedagógica. También aprendieron sobre política brasilera y la economía que lanzaba a tantos muchachos a las calles.

Durante estos años, Ruas e Praças generó una actitud institucional que ha sido fundamental para alcanzar el éxito. Adoptaron el concepto de entender la entidad como un medio para alcanzar el bienestar de los niños superando el propio bienestar de la institución. Esta idea ha fortalecido y caracterizado la identidad y honestidad del programa, generando la confianza por parte de los niños.

Una muestra del éxito de esta estrategia es evidente para cualquier visitante. Muchos de los educadores actuales fueron niños de la calle, que pasaron por el programa, volvieron a sus familias, y asistieron a la universidad. Tienen una conciencia clara de la calle y una formación profesional, que pueden verse reflejadas en el trato igualitario que se advierte entre ellos y los niños. Fue igualmente impresionante, al asistir con ellos a la calle, el numeroso grupo de jóvenes que se acercaron a hablar con nosotros para informarnos sobre sus vidas con hechos como haberse casado, o el asistir a la universidad, o el trabajar en las tiendas de las calles que un día les convirtió en niños callejeros.

Ruas e Praças tiene una estructura horizontal y democrática: hay 13 educadores y un administrador, pero no hay cargos fijos ni jerarquías. Todos van a la calle todos los días y después toman su turno como educadores en la sede campesina.

La metodología pedagógica, formalizada en el libro No Meio da Rua, depende de un proceso educativo en tres pasos:

  1. Aprender a hacer
  2. Hacer con el niño
  3. Dejar hacer

Así, pues, toda la actividad se orienta hacia la autonomía de los muchachos. También requiere una capacitación y reflexión continua de los educadores, lo que hacen en colaboración con el Polo Tres del Movimento Nacional de Meninos y Meninas de Rua. En la calle, este método parece casi un preescolar callejero, con juegos de mesa, damas, ajedrez, rompecabezas, etc. Todos los juegos tienen un fin pedagógico (la matemática, relaciones espaciales, destrezas físicas), pero son, fundamentalmente, divertidos. Resulta que estos juegos sirven para todas las edades - aún los jóvenes quieren hacer cosas de niños -, el único problema es que los pequeños generalmente lo hacen mejor que los jóvenes.

Después de unos años de trabajo en las calles, Ruas e Praças se dio cuenta que era necesario abordar a las familias, y ahora el programa se enorgullece de su trabajo familiar y comunitario. Se ha visto que la salida de la calle es mucho más fácil cuando se puede contar con el apoyo de la familia, y que una buena relación con sus padres es fundamental para la felicidad de casi todos los niños - aunque digan exactamente lo contrario.

Debido a que el LAR y la municipalidad dan comida a las familias que participan en sus programas, la primera pregunta que hacen los padres a los educadores es: "¿Habrá cesta básica?" Si bien resulta desilusionante recibir un "no" por respuesta, a la vez permite una relación honesta y no-asistencialista con las familias. Igual que con los muchachos de la calle, las familias participan porque quieren, y no porque reciban asistencia.

El secreto del éxito con las familias es que Ruas e Praças trabaja cuestiones específicas con soluciones alcanzables. Por ejemplo, en una comunidad, muchas madres hablaban de la escuela. Así, el programa resolvió reintegrar a los niños de nuevo a ella. Convocó una reunión a la cual asistieron sólo cuatro madres - pese a la ausencia de participantes, la pasaron muy bien en el sitio campestre de Ruas e Praças, donde disfrutaron de la naturaleza, fueron a la playa, y hablaron de sus hijos e hijas.

Cuando las madres participantes contaron a sus amigas sobre el evento, muchas otras fueron a la siguiente reunión. Si bien no pudieron ir a la sede campestre, se organizaron grupos de belleza y corte de cabello; después tocaron música y hablaron de su cultura. También arreglaron flores y fueron escuchadas y reconocidas por los educadores. Casi todas venían con el discurso de "la culpa no es mía", demostrando por otro lado, que ellas verdaderamente se creían culpables por el sufrimiento de sus hijos. Cuando advirtieron la ausencia de crítica por parte de los educadores, comenzaron a pensar en las soluciones, y no en la culpa.

Después de otras reuniones culturales, los educadores hablaron sobre la educación: ¿Cómo debe ser? ¿Cómo es en la escuela? Hablando de sus propias escuelas, las madres empezaron a simpatizar con la experiencia escolar de sus hijos. En otros momentos, conversaron sobre el contexto actual: si ellas hubieran nacido en los años noventa, ¿cómo sería su vida? Unas llegaron a reconocer que podrían estar en la calle.

Durante todo este tiempo, los educadores acercaban los hijos a sus madres, y muchos de ellos volvieron a convivir con sus familias o a dormir en sus casas una que otra noche. Así, cuando comenzó el año escolar, no resultó extraño matricularlos de nuevo. Fue un trabajo de 18 meses, pero de 80 niños del barrio que estaban en la calle, ¡el 100% volvió a la escuela!

Ruas e Praças nació del Movimento Nacional de Meninos e Meninas de Rua, y mantiene una estrecha relación con él. De los 18 núcleos de base del MNMMR-Pernambuco, tres son de los niños y niñas de Ruas e Praças. El primer núcleo es el de los niños que viven en la calle; es un grupo de concientización política ("¿Por qué estoy en la calle?, ¿Cuál es el contexto político y económico que fomenta esto?") y de educación sobre sus derechos y deberes. También se organizan para reivindicar sus derechos frente a la policía, la municipalidad, y los comerciantes de la ciudad.

El segundo núcleo se compone de adolescentes que eran de la calle, pero que han vuelto a sus familias. Se llaman "artistas de la calle", y se concentran en las relaciones de poder y de producción, buscando relaciones económicas más justas. El último núcleo, "Girasol", está integrado por un grupo de niños campesinos de una comunidad cercana a la sede campestre; estos son concientizados por niños de Ruas y Praças, y desarrollan actividades en favor de los niños de la calle.

El sitio campestre no es un hogar, sino un lugar de retiro. Es impulsado por los niños desde hace unos años como un lugar para escapar de la ciudad por un momento. El sitio es una casa donde pequeños grupos de niños y niñas van a pasar unos días, para vivir sin drogas, sin trabajar, y sin mendigar. La idea no es transformar sus vidas, sino brindar un espacio donde él o ella reflexionen sobre su vida y lo que quieren. Ha resultado ser un buen lugar para generar cambios personales.

El programa aprovecha de los servicios de muchos voluntarios, internacionales y locales. Han encontrado un lugar para todos: aún los que no hablan portugués pueden jugar ajedrez o damas en la calle. También ha sido un centro de investigación sobre la calle; la investigación para varios libros ha sido realizada con la ayuda de Ruas e Praças.



Grupo Ruas e Praças
Rua Capitão Lima 20
Santo Amaro, Recife, PE 50040 080

81 3231 4388 o 3221 6476

Contacto: Edson de Oliveira, gruporuasepracas@bol.com.br

www.ruasepracas.org


Google Custom Search
Shine a Light Informe Anual