Fundación Sepa
Durante los años noventa, varios activistas e intelectuales en Santa Cruz mantuvieron un debate amistoso, preguntando si las ONGs eran el mejor mecanismo para promover el proceso de transformación social. Decidieron que las organizaciones no gubernamentales tenían un papel importante, pero que una ONG eficaz debía fortalecer los esfuerzos sociales ya existentes y llenar vacíos en el ámbito social. El resultado de este debate fue la Fundación Sepa, la que pretende usar la investigación, articulación, capacitación, y apoyo comunitario como herramientas para crear una sociedad más justa para niños y niñas.
El primer vacío que la Fundación diagnóstico era la falta de investigaciones serias sobre la infancia excluida en Bolivia. Todo el mundo pensaba que sólo era necesaria la buena voluntad, así que dejó al lado el conocimiento, cometiendo varios errores en el proceso. Por ejemplo, en la provincia de Santa Cruz, hay 6000 niños y niñas institucionalizadas en hogares cerrados, pero las investigaciones mostraron que más que 70% de ellos mantienen vínculos con sus familias; los hogares eran construidos para atender "niños abandonados" que en realidad no eran abandonados.
Para responder a esta necesidad, la Fundación Sepa ha realizado una serie de investigaciones importantes y nuevas en temas tan diversos como la vida de calle, el abuso y la explotación sexual, y el trabajo infantil. Las investigaciones están publicadas en libros, pero la Fundación espera que se los pueda poner a disposición por Internet, también. Cuando haya acceso por Internet, habrá un link a esta página.
Gracias a las investigaciones de Sepa, se sabe mucho más sobre la exclusión social en Santa Cruz, y varias ONGs han usado este conocimiento para mejorar su trabajo. La Fundación ha socializado sus investigaciones -- tanto como el nuevo paradigma de protagonismo y derechos -- en una serie de diplomados y maestrías, haciendo así más para mejorar la calidad de los servicios brindados a niños y niñas en la ciudad.
Un segundo vacío en los esfuerzos de la sociedad civil en Santa Cruz era la falta de trabajo con niños y niñas que trabajan en la calle, un grupo de 10,000 personas, según un censo de 2005. Por eso, Sepa coordinó un gran proyecto, financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para promover la participación escolar de niños y niñas que trabajaban en la calle. El proyecto reunió varios beneficios para los niños y sus familias, desde actividades antes o después del horario escolar hasta "bolsones" de apoyo con materiales escolares, comida, y transporte. El proyecto era un gran éxito, y 98% de los niños y las niñas participaban en la escuela y había mayor inclusión de familias de lo que había sido anticipado. En otras regiones del país, gobiernos municipales o departamentales asumieron el proyecto, lo que continúa hasta hoy, pero no en Santa Cruz.
Después de la terminación del proyecto, el número de niños y niñas que viven o trabajan en la calle subió mucho -- 360% en el caso de habitantes de calle, con un número que ahora llega a 437. Fundación Sepa vio este incremento como evidencia de la necesidad de hacer más trabajos de prevención, tanto con los que trabajan en la calle como con niños y adolescentes que viven en los barrios periféricos de la ciudad.
Antes que crear un nuevo proyecto, la Fundación invitó ideas y comentarios de niños y adolescentes de los 4 distritos más pobres de la ciudad, celebrando entrevistas y grupos focales con 2000 estudiantes de escuelas periféricas. Entre los problemas más destacados estaban la escuela, la familia, y el uso del tiempo libre, así que Sepa construyó varios espacios donde niños, niñas, y adolescentes pueden resolver sus propios problemas: los municipios escolares y la animación socio-cultural.
La idea de los dos espacios era abrir la posibilidad de protagonismo a los estudiantes de escuelas públicas pobres: en los municipios escolares, los estudiantes eligen un gobierno, aprendiendo en el proceso sobre campañas políticas, organización social, y estrategias de cambio. Los gobiernos de estudiantes participan en planificación con los profesores y los administradores, pero también hay muchos que crean comisiones para enfrentar cuestiones sociales: educación cívica, cultura, medio ambiente, el vínculo de la familia con la escuela... Fundación Sepa ahora está en el proceso de articular varios gobiernos estudiantiles a nivel de la ciudad.
Los animadores socio-culturales son líderes adolescentes en los barrios excluidos; aprenden arte, teatro, circo, y varias otras actividades, y usan esta cultura para movilizar a sus amigos y compañeros. Este proyecto -- una colaboración interesante con la ONG Compa-Trono -- complementa el espacio de los municipios escolares y ayuda los adolescente a desarrollar su capacidad crítica, liderazgo, y protagonismo.
En un proyecto muy interesante, Sepa y otras organizaciones capacitan jóvenes y adolescentes en gestión de proyectos, promueve una feria de los proyectos -- Expo-Joven -- y financia los más interesantes, promoviendo el protagonismo y la auto-organización.
Sepa considera fundamental que los adolescentes y jóvenes sean autónomos. Esto quiere decir que en ningún caso se puede decir que un grupo es "de la Fundación Sepa", lo que, para ellos, sólo sería una continuación de la lógica paternalista. Sepa abre espacios y brinda herramientas, pero los jóvenes son actores independientes.
Fundación de Servicios, Estudios, Proyectos y Análisis (SEPA)
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Cotactos: Guillermo Davalos, contacto@fundacionsepa.org
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