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Fundación Ximena Rico Llano
La comuna Niquitao lanza muchos niños a las calles de Medellín, muchas veces por violencia familiar, muchas veces por delincuencia, y ahora por la guerra urbana que ataca a Medellín. La Fundación Ximena Rico trabaja con los niños de Niquitao más pequeños y más en riesgo, para otorgarles las herramientas necesarias para una vida plena, fuera de la calle.
Ximena Rico era una niña de 9 años, asesinada por delincuentes en el año 1989. Sus padres, en vez de buscar la justicia (que no existe en Medellín), o la venganza (que no sirve), fundaron una institución para ayudar a los bebés y niños de Niquitao. En los últimos años, la Fundación ha crecido muchísimo, y ahora binda servicios para 230 niños de 0-5 años y a sus familias.
Cada día los niños vienen, puntualmente, a las 8 de la mañana -- si los madres no llegan a tiempo, sus hijos no pueden entrar. Este horario fijo compromete a las mamás con sus hijos, enseña que la escuela es importante, y les enseña ser cumplidas. Después de atrasarse unas veces, no se atrasan más.
Cuando viene, todo niño se baña. Este proceso enseña higeine y permite una diagnóstica de violencia (por moradas) y de salud (por el piel). Después, todos desayunan y van a sus clases.
La educación es de un muy alto nivel, igual o mejor que un párvulo o pre-escolar en el primer mundo o en una escuela de ricos. Los más pequeños aprenden jugando y los mayores tienen clases de lectura, matemática, y sociales -- llegarán al colegio bien preparados. Las maestras tienen una filofofía educativa derivada de Vigotsky y Piaget, pero lo más importante es el amor y respeto que ellas otorgan a los estudiantes. Con la ayuda de practicantes de las universidades de Medellín, la Fundación puede mantener un buen ratio de maestra-estudiante.
Las mamás también se pueden educar. Trabajando como voluntarias, aprenden cuidar un bebé y mostrar afecto. También, los educadores desconstruyen el pensamiento mágico popular -- que bañar un bebé le dará cólico, por ejemplo. En una microempresa, las madres aprenden oficios y ganan contactos con empresas que les dén trabajo (también ganan un buen sueldo, porque es una microempresa cooperativa). Al contrario de muchos programas para padres, Ximena Rico no halla que los padres y las madres son necios y tercos. Cuando tratado con respeto y cariño, son muy dispuestos a aprender.
Los problemas con la familia venían cuando la Fundación tenía un perfil más asistencialista, pero se ha aprendido hacer mejor. Ahora, nunca se regala ropa, sino que la vende a un costo muy bajo. No acceptan excusas cuando los padres no asisten a las reuniones, o cuando lleguen tarde. Los padres logran las expectativas que la fundación les tiene. Las familias y los niños deben ser auto-gestores de su propio desarrollo; la Fundación les da motivación y herramientas.
Hay un odontólogo y un médico para atender a los chicos y a sus familias. Las enfermidades más comunes son del piel y del sistema de digestión.
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