AYUDA Y SOLIDARIDAD CON LAS NIÑAS, IAP
Ayuda y Solidaridad con las Niñas administra unos hogares y programas de capacitación laboral para niñas en riesgo o situación de calle. La manera en que las niñas llegan a la institución no es directa. Primero van a Casa Alianza un gran hogar en el centro de México o a hogares del DIF programa gubernamental de Desarrollo Integral de la Familia donde se desintoxican y aprenden lo básico sobre la vida fuera de la calle.
Por unos meses, las niñas viven en un hogar en Ciudad de México y cuando han madurado, son trasladadas a casas de campo en el Estado de México. Allí reciben capacitación laboral y trabajan. El 60% del sueldo que reciben lo ahorran en una cuenta, lo demás es para gastos de la vida diaria. Ayuda y Solidaridad quiere asegurar, de esta forma, que cuando una niña sale del programa tiene suficiente dinero en su cuenta para pagar la renta, comprar muebles y sobrevivir.
A pesar de esta lucha por la independencia, la mayoría de las niñas se reintegran a sus familias. A pedido de la niña, las educadoras localizan a la familia y hacen un diagnóstico. Después, cada dos semanas la familia visita a la niña y, si todo marcha bien, pasan el fin de semana juntos. Luego, las educadoras evalúan la posibilidad de un reintegro (muchas veces no es factible por los padres abusadores o padrastros explotadores) sin crear falsas expectativas. Cuando la familia está de acuerdo, se ofrece seguridad y hay recursos financieros, la niña puede volver a vivir con ella.
Ayuda y Solidaridad trabaja mucho por acabar con la "mentalidad de la calle." Tiene un convenio con un centro de tratamiento anti-drogas dirigido a las niñas que no han podido salir de la calle por adicción. Siempre existe el riesgo de que la niña mantenga deseos de continuar en la calle y las educadoras, ante eso les contestan: "Si de verdad tienes un lugar mejor que éste, te llevo allí."
Cada educadora (consejera) está encargada de 5 niñas y les brinda atención especializada. También hay una psicóloga. Las educadoras dicen que la falta de hombres en la casa puede ser una fuente de problemas, porque las niñas nunca llegan a formar una imagen honesta de los hombres sólo los tienen de referente en las pesadillas de abusadores y en sus fantasías románticas. Por eso intentan encontrar otros modelos masculinos, entre ellos, educadores varones.
El programa recibe su dinero de un patronato, es decir, un comité de "señoras comprometidas" que se dedican a buscar fondos para la institución. Hasta ahora, este método ha sido muy exitoso para Ayuda y Solidaridad, que no sufre la crisis financiera de muchas ONGs.
Ayuda y Solidaridad con las Niñas, IAP
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