Por Álvaro Restrepo (4 de Julio, 2007)
Siempre he dicho que el éxito de EL COLEGIO DEL CUERPO (eCdC) de Cartagena de Indias ha radicado no sólo en sus logros artísticos y pedagógicos sino en el nombre que escogimos para nuestra institución: al llamar nuestro centro Colegio (del latín colligere: reunir) - y no escuela o academia - del Cuerpo - y no sólo de danza logramos, casi que sin proponérnoslo, un concepto filosófico que ha sido en sí mismo el surtidor de las claves de nuestro quehacer educativo: el cuerpo individual y el cuerpo colectivo se construyen simultáneamente en un proceso dialéctico que podríamos llamar (en términos de Joseph Beuys) de escultura individual y social. Nuestra pretensión es la de aportarle a la sociedad individuos orgullosos de sí mismos, que aman lo que hacen - y por ende, lo que son - y que le aportan a su comunidad elementos de paz desde esa plenitud, amor y realización vital. Hace más de diez años, cuando le conté a Gabo mi propósito de crear eCdC, me dijo: Qué buen nombre: parece el título de un libro de poemas!.
It takes ten years to make a dancer! sentenció la gran Martha Graham, sacerdotisa de la Danza Moderna, con quien tuve el privilegio de estudiar durante más de cinco años en Nueva York. eCdC, institución que fundamos en Septiembre de 1997 con la bailarina, coreógrafa y pedagoga francesa Marie France Delieuvin, cumplirá al pie de la letra el precepto de la Graham al graduar este año a la primera cohorte de 13 profesionales de la Danza en el campo de la pedagogía (Licenciatura en Educación Básica en Danza) gracias al convenio firmado con la Universidad de Antioquia, la Tecnológica de Bolívar y el Ministerio de Cultura. eCdC es hoy una corporación sin ánimo de lucro, con licencia de la Secretaría de Educación de Cartagena para impartir programas de educación no formal (hoy llamada para el trabajo y el desarrollo humano). A través de nuestros principales programas: Semillero de Talentos, Bachillerato Artístico y Nivel Superior, eCdC ha desarrollado dos grandes líneas de acción: Educación PARA la Danza y Educación CON la Danza.
Por Educación para la Danza entendemos la detección oportuna de talentos que decidan hacer del lenguaje de la Danza Contemporánea y disciplinas afines su vehículo de realización vocacional y profesional en los campos de la interpretación, la coreografía, la pedagogía, la gestión cultural y los oficios técnicos del espectáculo (iluminación, sonido, escenografía, vestuario, etc). En este nivel tenemos actualmente 46 jóvenes en vías de profesionalización.
Por Educación con la Danza entendemos el aporte que desde nuestro oficio de artistas/pedagogos podemos hacer al sistema educativo general en lo que tiene que ver con la Educación Corporal Integral: una nueva ética del cuerpo humano. En un país como el nuestro, sumido en una sangrienta crisis de valores, el cuerpo humano ha perdido su dimensión sagrada: diariamente lo vemos torturado, mutilado, asesinado. La construcción de esta nueva ética del cuerpo tiene entonces una pertinencia impostergable: a través de esta área proponemos a la formación de los no-artistas una nueva mirada al cuerpo humano como territorio de paz: prevención de violencias y de adicciones, educación sexual, ambiental, ciudadana, nutrición
Una nueva noción de riqueza: nuestro cuerpo como hábitat y como espacio/tiempo para la dignidad y la plenitud.
Esta última área de trabajo recibió el año pasado un importante reconocimiento internacional: el Gobierno de Japón a través del Banco Mundial otorgó una donación a eCdC para implementar su metodología y filosofía en siete grandes núcleos educativos de las zonas más deprimidas de la compleja y empobrecida ciudad de Cartagena. 3600 jóvenes entrarán en contacto a partir de este año con el pensamiento de eCdC a través del PROYECTO MA*: Mi cuerpo, mi casa.
El próximo 6 y 7 de Julio (viernes y sábado) la Compañía profesional de eCdC estará presentando en Bogotá en el teatro de Colsubsidio una antología de grandes momentos de su repertorio. Recién llegados de eventos y festivales en Sto. Domingo, Nueva York, Washington, Salamanca, Madrid y Granada estaremos compartiendo estos diez años de cosecha con el público bogotano que siempre nos ha brindado una calurosa acogida.
Un filósofo francés definió la salud individual como la paz y el silencio de los órganos. En similares términos podríamos hablar de la salud social de Colombia: la paz de los órganos-individuos le dará al cuerpo de nuestro país el bienestar y la armonía que todos anhelamos. Es este el mensaje y el cometido de nuestro Colegio. Son tantas las personas e instituciones que nos han acompañado y apoyado durante estos diez años de lucha, que preferimos - para no cometer injusticias - nombrarlas y agradecerles no con la palabra sino con el corazón.
*Ma: en japonés, pausa, intervalo, espacio creativo
Cartagena de Indias, Julio 2, 2007