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Coyuntura Actual de Callejerismo en Bolivia
Bolivia ofrece una dura lección en lo que respecta a las fuerzas sociales y económicas que lanzan niños y niñas a las calles. A pesar de un gran número de ONGs que trabajan con la infancia excluida, cada año hay más niños y niñas que viven en las calles, y cada año que pasa los que llegan allí son más y más pequeños. A pesar de eso, hay una esperanza política en Bolivia, tal vez la más fuerte desde la revolución de 1952, la que tiene mucho para enseñar a los movimientos sociales de otros países.
- Los Censos Callejeros en Santa Cruz de la Sierra (la mayor ciudad en el país) muestran que el número de niños y niñas que viven en las calles creció 360% (!) en los últimos 7 años (1999-2006). La evidencia anecdótica sugiere que las circunstancias son parecidas en otras grandes ciudades, y tal vez peor en El Alto y Cochabamba.
Se pueden dar varias causas para este fenómeno, pero algunas personas han sugerido que tiene que ver con algunas de las siguientes:
- En Bolivia, la onda de migración del campo a la ciudad fue posterior a la de otros países, empezando realmente con la privatización de las minas en 1985. Las familias y niños migrantes aún no han aprendido a lidiar con la ciudad, así que la calle se torna una fuente de supervivencia.
- Los campesinos bolivianos dan mucho valor al trabajo, lo que es algo bueno. Sin embargo, en la ciudad, este valor forma parte de una dinámica donde las familias mandan sus hijos a trabajar a la calle, igual como trabajaron la tierra en el campo.
- El neoliberalismo ha impactado a Bolivia aún más que a muchos países, porque es un país con poco capital y mucha, mucha corrupción.
- Las ciudades Bolivianas han crecido dramáticamente en los últimos años. Hace quince años, El Alto era un barrio de La Paz; ahora es una ciudad independiente con más de 700,000 habitantes. 50,000 personas habitaban en Santa Cruz hace cincuenta años; ahora nadie sabe cuantos viven en la ciudad, pero se sabe que son más de 1,500,000.
Sea la que fuera la causa, el número de niños y niñas viviendo en las calles es verdaderamente preocupante, y parece que crece cada año.
- La prostitución es un problema creciente en las ciudades grandes de Bolivia, y el número de niñas prostituidas es preocupante. La prostitución no es una práctica común de las comunidades aymaras y quechuas tradicionales, pero cuando llegan a la ciudad, hay mucha, mucha explotación de niñas. Se habla de filas de "clientes" fuera de los burdeles cada noche.
- Entre la población de la calle, el porcentaje de niñas está aumentando. En muchos casos, ellas se dedican a trabajos tradicionalmente "masculinos" (limpiadores de carros, venta de dulces, etc.). En muchos espacios sociales, la pobreza y la migración han contribuido a incrementar el poder de las mujeres bolivianas -- por ejemplo, cuando todos los hombres van a la zafra de caña en el Oriente, las mujeres manejan no sólo las casas, sino también la economía y la política local -- y las niñas en las calle parecen ser la faz oscura de este desarrollo.
- En contraste con las malas noticias en #1-3, en la Bolivia de hoy la esperanza es viva y fuerte. En Febrero y Octubre de 2005, un movimiento social indígena derrocó a dos presidentes corruptos y vendidos, y en 2006, este movimiento eligió un presidente indígena (Evo Morales) y ganó la mayoría de los asientos en la asamblea constituyente. Este movimiento, dirigido en grande parte por jóvenes que crecieron en ONGs que promueven la cultura, pero también por viejos sindicalistas y jóvenes sindicalistas cocaleros, ha quebrado las estructuras tradicionales del poder político en Bolivia, y los partidos tradicionales no saben qué hacer.
Cuando estuve en Bolivia en 1991, me acuerdo que la gente indígena caminaba en las calles de La Paz con las cabezas agachadas, los ojos tristes, y una postura de sumisión y depresión. En el 2006, se ve todo lo opuesto. Los Aymaras y Quechuas han tomado las ciudades como suyas, y van transformando la cultura de las mismas, haciendo teatro (en español) con temas indígenas o mineros, componiendo raps en aymará, ocupando espacios que eran sólo para blancos y creando nuevos espacios culturales. A pesar de las dificultades que existen en el país ahora, hay un fervor cultural y político; en 2006, Bolivia puede ser el lugar más interesante en América Latina.
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