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Coyuntura Nacional del callejerismo en México
Todo el mundo conoce los grandes cambios de México en los últimos años. La rebelión Zapatista destruyó la imagen de un país estable y monolítico. NAFTA, el libre comercio entre México, los EUA, y Canadá, ha producido una transformación total dentro de la economía mexicana. Y finalmente, Vicente Fox acabó con el viejo régimen del PRI tras su victoria presidencial en el año 2000.
Desafortunadamente, es durante esta época de cambios revolucionarios, que ha aumentado la cantidad de niños de la calle y sus condiciones se han empeorado. Encuestas informales estiman que 100,000 niños viven en las calles de Ciudad de México, y 1,000,000 trabajan como vendedores, mendigos, ladrones, o prostitutas.
Sería imposible determinar una sola causa del aumento de niños en las calles mexicanas. Por el contrario, dirigentes y trabajadores de las ONG sugieren un panorama complejo y variado, dados los cambios sociales y económicos que contribuyen al problema:
- La exclusión de unos grupos sociales por la economía neoliberal.
Pese al creciente producto bruto de México, mucha gente no puede aprovechar del dinero que ahora fluye por el país. Quienes poseen poca educación formal no tienen acceso al nuevo empleo, o no saben cómo encontrarlo. La "cultura de negocios" que promueve la sociedad norteamericana, discrimina contra los indígenas y la gente que hace parte del gran sector popular o tradicional de México. La clase campesina tiene menos oportunidades y beneficios que la clase urbana. Y por consiguiente, es de suponer, que los hijos de estas clases excluídas por el sistema productivo, se exponen a un alto riesgo de abuso, hambre, y abandono de sus casas.
- El deterioro de la familia en el mundo industrializado.
Pocos mexicanos tienen los recursos financieros para sobrevivir a este deterioro familiar que está viviendo el país. Madres solteras, padres que abandonan sus hogares y rupturas frecuentes generadas por crisis económicas, son el factor más alto entre las problemáticas que lanzan niños a la calle.
- La miseria y el hambre en los barrios marginales.
La vida callejera puede ser más viable, más rentable y más llevadera que la vida doméstica. En este contexto, vivir en la calle puede ser la mejor opción entre dos males reconocidos.
- La migración campesina.
Como en las otras partes de América Latina, la urbanización de la población campesina causa grandes problemas en las familias migrantes. Sin estructura social ni apoyo familiar, muchos de los que se refugian en la ciudad no tienen manera de prevenir o enfrentar la mala fortuna o la inminente crisis económica. Muchas familias pierden su casa, se exponen al abuso de sus niños, o los lanzan a la calle.
- La crisis de identidad.
Por su cercanía a la cultura norteamericana y por la fuerza que tiene en los medios masivos de comunicación, muchos pobres mexicanos se encuentran en crisis de identidad. No se ven a sí mismos ni en la televisión ni en las películas. En este momento, por ejemplo, es más fácil escuchar la voz de Ricky Martin por la radio, que su tradicional género musical de los "mariachis" tan reconocido en el mundo.
Los niños, expuestos a largas horas de soledad en sus casas dadas las circunstancias laborales de sus padres, carecen del reconocimiento y de los estímulos culturales que pueden hacerles sentir profundamente identificados con su entorno. Muchos salen a la calle simplemente para ser vistos, para constatar que existen.
Por muchos años, el poder autoritario del PRI y su capacidad para tratar las necesidades del pueblo, desestimuló la formación solidaria de la sociedad civil. Pero en estos últimos años han surgido propuestas para combatir el callejerismo, apoyar a los niños excluídos, y a las familias pobres. Unas de las ONG más creativas en el mundo se ubican en México, entre ellas El Caracol, Ednica, Ediac, Melel Xojobal, y MAMA.
En los primeros días de su presidencia, Vicente Fox convocó a un comité de las ONG con el fin de construir una nueva política nacional sobre los niños de la calle. Aunque mucha gente teme que Fox no cumplirá sus promesas, o no brindará el apoyo económico necesario, este proceso indica una nueva intención de fuerza por parte de la sociedad civil, y tal vez represente una nueva esperanza para los niños de la calle.
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