Desplazado
Aunque las guerrillas y el ejército han desterrado hasta cuatro millones de Colombianos de sus casas en el campo, ellos no son refugiados. Por la definición de la ONU, un refugiado debe pasar por una frontera internacional, y los colombianos quedan en su propio país. Así, pues, no tienen acceso a la ayuda internacional.
Los desplazados colombianos viven en barrios de invasión cerca a las grandes ciudades del país. Diferencia de cultura y intolerancia han creado mucha tensión con los habitantes natales de tales ciudades, y pocos pueden encontrar trabajo o respeto. Muchas veces, sus hijos se van a la calle para vender chicle, para mendigar, para robar, o para prostituirse.