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Lecciones de la experiencia de Argentina

A pesar de la famosa "excepcionalidad" argentina y su carácter europeo, la coyuntura de los niños de la calle no es muy diferente a la de otros países y por eso su experiencia en este campo puede enseñar mucho a los programas implementados en otras partes. La intelectualidad y el compromiso político de los argentinos ha generado respuestas interesantes frente a los problemas de la infancia, y por ello, sus lecciones son importantes.

  1. El trabajo preventivo es eficaz y eficiente. Cuando la municipalidad de Mendoza evidenció el fracaso de su ensayo con hogares y patrullas de calle, enfocó sus recursos en programas comunitarios: equipos de fútbol, programas de alimentación y capacitación familiar, talleres de arte y música comunitaria, y fortalecimiento de la red social. Después de un año, bajó la cantidad de niños de la calle en un 80%.

    Otras experiencias de Acción Educativa en Santa Fe y la FOC en Buenos Aires enseñan una lección parecida, aunque menos generalizada. La vinculación de los niños con sus comunidades, sus familias, y sus escuelas previene la salida de éstos a la calle para satisfacer necesidades de tipo psicológico. También, la idea de facilitar recursos económicos a las familias hace que la exigencia de los ingresos infantiles sea menor.

  2. La auto-sostenibilidad es posible. Muchas ONG sueñan con lograr independencia frente a los dineros del Estado y de las fundaciones internacionales, pero no saben cómo hacerlo o si  se trata de un sueño realizable.

    Una ONG cordobesa, La Luciérnaga, sobrevive con sus propios recursos, generados por la venta mensual de 50.000 ejemplares de su revista. Este ingreso basta para sostener a 400 jóvenes funcionarios, 4 profesionales, docenas de voluntarios, y una escuela de apoyo escolar y capacitación laboral.

  3. La psicología es una espada de doble filo. Argentina es famosa por su cantidad de psicólogos y psicoanalistas, muchos con un compromiso popular o izquierdista. Esta tradición intelectual, particularmente influenciada por Klein, Lacan, y Foucault (como anti-psicoanalista), ha impulsado la creatividad de muchas ONG importantes.

    Sin embargo, algunos creen que todo esto resulta un planteamiento muy esotérico y erudito, poco útil para trabajar con niños pobres, que no pueden comprender la ontología complicada que funda al psicoanálisis.

  4. La cultura popular como herramienta no es cosa simple. Cuando los extranjeros piensan en Argentina, se remiten al tango, Carlos Gardel y las milongas. Y podría suponerse que el tango sería un elemento para recuperar la auto-estima y los valores de los niños pobres. Pero no es así. El tango, como baile melancólico y solitario, no sirve para construir una comunidad de jóvenes.

    En cambio, la murga sí. Esta tradición, talvez parecida a la samba brasilera y poco conocida en el exterior, sirve para vincular comunidades, motivar cambios personales y rescatar valores populares. Esto concluye que para trabajar con niños de la calle, la cultura popular es un medio y no una meta, y que hay unos medios mejores que otros.

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