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Lecciones de la experiencia de los Estados Unidos

Aunque los Estados Unidos tiene más recursos y más poder económico que cualquier país latino, y se ha consolidado como un estado de "bienestar", hay muchos niños de la calle. Los censos estiman que 50,000 niños viven en las calles de Nueva York, y que otras ciudades también presentan situaciones en este aspecto. En el famoso Santa Fe, Nuevo México, una ciudad de 70,000 habitantes, el programa para niños de la calle servió más que mil jóvenes en 2001.

En términos generales, los niños de la calle norteamericanos son más viejos (es decir, son jóvenes). Tienen mayores niveles de escolaridad, e igualmente tienen acceso a buenos servicios sociales, si saben como conseguirlos.

  1. La "Profesionalización" de los servicios sociales no basta. A pesar de los presupuestos que darían vergüenza a una ONG latinoamericana, de unos empleados bien capacitados, de muchas escuelas de trabajo social, y de programas "pro-niños de la calle", los resultados en Estados Unidos no son exitosos en muchas ocasiones.

    ¿Por que?... El problema es que esta exigente "profesionalización" fortalece la ilusión de ser un "experto." Y cuando un educador o trabajador social sucumbe a la rigidez de quien piensa que él tiene la única solución, faltándole la humildad para aprender de los niños, es muy probable recibir el rechazo de éstos. Los niños son muy sabios sobre la opresión del "poder-saber".

  2. La Pobreza no es la única causa del callejerismo. Muchos "niños de la calle" norteamericanos, particularmente los que están fuera de las grandes ciudades, son hijos de familias de clase media o alta. Están en la calle porque quieren escapar del abuso de los mayores, están seducidos por la droga, tienen un inmenso deseo de ser reconocidos, o simplemente porque quieren escapar de la "aburrida" vida gringa. Para acabar con el callejerismo, los programas deben tomar en cuenta esta realidad.

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